Upcycling
Les dan otro vuelo a los paracaídas y están por aterrizar en Hong Kong
Nació como un emprendimiento entre amigos y hoy es una empresa de indumentaria enfocada en la economía circular con local propio y ventas a todo el mundo
Por: Milagros Oliver mail
Cuando estaban de viaje por Nueva York, Lucas Desimone y Rodrigo Chapero vieron en el Museum of Modern Art una mochila hecha con lonas vinílicas recicladas que les voló la cabeza. Esto fue el puntapié inicial de Baumm, la marca que fabrica indumentaria y accesorios a partir de parapentes, kites y paracaídas en desuso y se vende en todo el mundo.
Unos veinte años atrás, en 2006, la idea tomó impulso, al principio, con lonas reutilizadas de camiones. “En ese momento era como un juego. Íbamos consiguiendo lonas y cosiendo. Así estuvimos unos cinco años, pero nos dimos cuenta de que el material se rompía muy fácil”, contó Desimone a Ecobiz.

Al tiempo, luego de volar en un parapente, el piloto les comentó que tenía un equipo en desuso, casi como nuevo, pero que ya había cumplido las horas de vuelo. De ahí obtuvieron la nueva materia prima para seguir fabricando y reinventar Baumm. “Hicimos las primeras muestras y vimos qué funcionaba bien. Después sumamos paracaídas y kites”, sumó el fundador.
Los equipos de paracaidismo, kite y parapente tienen un máximo de 300 horas de vuelo y, dependiendo de las condiciones climáticas, estarán más o menos percudidos. “Lo que más los daña es la exposición al sol, pero también influyen otros factores, como el clima seco. No es lo mismo volar en Mar del Plata o Villa La Angostura”, detalló Desimone.
Baumm obtiene los equipos de escuelas de parapente y paracaidismo, los cuales pasan por su taller en Vicente López, donde cortan y diseñan cada pieza. El material con el que están confeccionados es el ripstop, con el que producen mochilas, bolsos, camperas y riñoneras. “Es una tela bien deportiva y, si bien la base es la misma, hay distintos tipos de tratamiento y de factoría. Algunas son más duras, otras más blandas, el kite es como más plástico, por ejemplo”, explicó Desimone.
Los productos se venden en su local en Recoleta, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) y a todo el mundo a través de su página web. “Ahora volvimos a hacer una colaboración con una empresa de Hong Kong para vender en China”, celebró el emprendedor, y adelantó: “En los próximos meses vamos a desarrollar tres productos muy diferentes a los que venimos haciendo”.

