Campo
27.07.2026

Expo Rural

Cómo se sube el campo al tren del financiamiento sostenible

Referentes del sector financiero, agropecuario y ambiental analizaron las exigencias de los mercados internacionales y cómo financiar buenas prácticas. Aquí el debate 
 

Por: Gabriela Arias mail

La posibilidad de acceder a mejores condiciones de financiamiento ya no depende únicamente de la capacidad productiva o del historial crediticio. Cada vez más, los criterios ambientales y la trazabilidad comienzan a influir en las decisiones de bancos, aseguradoras e inversores. Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro "Financiamiento para una Producción Sostenible", realizado durante la Expo Rural 2026  del que participó Ecobiz, donde referentes del sector coincidieron en que producir de manera sostenible empieza a traducirse en ventajas concretas para el agro argentino.

La jornada, organizada por la Sociedad Rural Argentina (SRA) junto con The Nature Conservancy (TNC), reunió a especialistas del ámbito financiero, ambiental y productivo para debatir cómo acelerar la transición hacia modelos agropecuarios más sostenibles. Participaron, entre otros, Denise Bussio, directora ejecutiva de TNC Argentina; Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario ejecutivo del Observatorio de Capital Natural y Finanzas para la Naturaleza; Diego Ivanier, líder de Finanzas para la Conservación de TNC Argentina; Cecilia Acuña, coordinadora del Protocolo Finanzas Sostenibles Argentina; y Antonella Di Santo, gerente de Sostenibilidad y secretaria del Directorio de Banco Coinag.

Del compromiso ambiental a la evidencia

Con el foco en las tendencias que hoy atraviesan los mercados internacionales, uno de los principales consensos entre los disertantes fue que la sostenibilidad dejó de ser una ventaja competitiva para convertirse, progresivamente, en una condición necesaria para acceder a determinados mercados y nuevas fuentes de financiamiento.

Denise Bussio, directora ejecutiva de The Nature Conservancy (TNC) Argentina, destacó que el desafío ya no pasa por demostrar que la producción sostenible es posible, sino por acelerar su adopción. "Estamos convencidos de que la producción de alimentos de manera sostenible se puede lograr, y pensamos que en Argentina existe una base a partir de la cual construir esa transformación, que implica mayor calidad, ingresos y posicionamiento en el mundo", afirmó.

Las experiencias de ganadería regenerativa comenzaron a replicarse en la Argentina.

Esa mirada fue profundizada por Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario ejecutivo del Observatorio de Capital Natural y Finanzas para la Naturaleza, quien aseguró que la agenda ambiental pasó a ocupar un lugar central dentro de las decisiones económicas. "Lo ambiental dejó de ser algo deseable para convertirse un imperativo", sostuvo. Además, remarcó que "las aseguradoras y bancos impulsan esta agenda que tiene implicancias a nivel de comercio e inversión" y resumió el cambio de paradigma con una frase que atravesó todo el encuentro: "La agenda ambiental está lejos de ser una limitante; es un habilitante para el comercio".

"Lo ambiental dejó de ser algo deseable para convertirse en un imperativo"

En esa misma línea, Diego Ivanier, líder de Finanzas para la Conservación de TNC Argentina y responsable del programa IFACC, explicó que las prácticas sostenibles también reducen riesgos para el sistema financiero. "Los productores que cumplen con prácticas sustentables incurren en menos riesgos, lo que amerita una tasa de interés más baja y un tiempo de repago más largo. Trabajamos para que los bancos diferencien las prácticas, las reconozcan y otorguen créditos con mejores condiciones", señaló.

El desafío, sin embargo, no pasa únicamente por implementar buenas prácticas, sino también por poder medirlas. Cecilia Acuña, coordinadora del Protocolo Finanzas Sostenibles Argentina e integrante del equipo de Clima y Ambiente para Entidades Financieras de BID Invest, presentó las herramientas que el sector financiero está desarrollando para incorporar evidencia objetiva en la evaluación de proyectos. 

"Contamos con guías sectoriales para agricultura, ganadería y energía, una aplicación para monitorear deforestación, pasturas y ganadería sostenible, y una calculadora que permite a los bancos conocer las emisiones de sus clientes y acompañarlos en su proceso de descarbonización", explicó.

Los especialistas señalaron que ya no sólo se trata de implementar buenas prácticas agropecuarias sino que es necesario medirlas.

La visión fue compartida por Antonella Di Santo, gerente de Sostenibilidad y secretaria del Directorio de Banco Coinag, quien mostró cómo esta tendencia ya empieza a traducirse en productos financieros concretos. "La transición es un proceso y cada etapa tiene diferentes necesidades de inversión y financiamiento", señaló. Además, destacó el potencial del Sello de Triple Impacto impulsado por la Sociedad Rural Argentina al considerar que "reconoce el compromiso de producir mejor y ese esfuerzo merece ser premiado".

Herramientas para acelerar la transición

Además del análisis sobre las nuevas condiciones del financiamiento, el encuentro permitió conocer algunas iniciativas que ya buscan impulsar la transformación del sector.

 "Los productores que cumplen con prácticas sustentables incurren en menos riesgos, lo que amerita una tasa de interés más baja y un tiempo de repago más largo"

Entre ellas se destacó el Sello de Triple Impacto desarrollado por SRA, una herramienta que certifica prácticas ambientales, sociales y de gobernanza con el objetivo de facilitar el acceso a nuevos mercados y mejores condiciones de financiamiento.

Por su parte, The Nature Conservancy presentó dos experiencias que ya desarrolla en el país: el programa Esteppa, orientado al manejo sostenible de pastizales en la Patagonia mediante fondos climáticos y mercados de carbono, y una iniciativa de ganadería regenerativa en el Gran Chaco que busca transformar 5.000 establecimientos hacia 2030.

Un cambio que ya comenzó

Más allá de las herramientas presentadas durante la Expo Rural, el encuentro dejó una señal clara: la sostenibilidad dejó de ser un atributo diferencial para convertirse en un factor cada vez más relevante en las decisiones de inversión y financiamiento.

En un contexto donde los mercados internacionales demandan mayor trazabilidad, información verificable y menores impactos ambientales, el acceso al crédito comienza a premiar a quienes pueden demostrar con evidencia que producen de manera sostenible. Para el agro argentino, el desafío ya no es solo producir más, sino también producir mejor y demostrarlo.

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