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31.03.2026

Diseño con impacto

Dos hermanas se unieron para convertir descartes en productos corporativos

La firma santafesina transforma residuos industriales en merchandising sustentable, con foco en trazabilidad, impacto ambiental medible y una red productiva descentralizada

Por: Rodrigo Elias mail

En las industrias, toneladas de materiales descartables terminan fuera del circuito productivo sin haber agotado su potencial, como por ejemplo bolsas de gran escala, plásticos de un solo uso y restos textiles que cumplen una función puntual y luego se convierten en residuo. Sobre ese punto ciego del sistema productivo es donde se apoya Minka, una firma de Tostado (Santa Fe) que toma esos descartes y los convierte en productos con diseño, trazabilidad y métricas de impacto con un modelo B2B que busca escalar por todo el país. 

El emprendimiento fue impulsado por Natalí Vismara, ingeniera ambiental y consultora de Sistema B, junto a su hermana Nadia Vismara (contadora). La iniciativa nació a partir de la experiencia profesional de Vismara asesorando a empresas en gestión ambiental y certificaciones como las normas ISO. “Hacemos productos de merchandising para empresas”, contó Natalí Vismara en diálogo con Ecobiz. Y adhirió: “Minka es una palabra inca que significa ‘trabajo colaborativo’, nuestra proyección es trabajar con talleres textiles y de marroquinería y con cooperativas en todo el país de manera estandarizada”.

El modelo se basa en recuperar materiales que tienen margen para generar mayor valor. Entre ellos aparecen big bags de la industria alimenticia -de un solo uso- y silobolsas. Cada producto es pensado desde su origen para optimizar recursos, reducir desperdicios y evitar el uso de materia prima virgen.

Impacto económico: más mano de obra, más valor

A diferencia de los modelos industriales tradicionales, el esquema de Minka es intensivo en trabajo humano. Ese enfoque combina impacto ambiental - por reducción de residuos y uso de materiales existentes - con impacto social, a partir de la generación de empleo en talleres y cooperativas. “Nuestro mayor costo es la mano de obra”, reconoció Vismara.

Sin embargo, esa característica también forma parte de su propuesta de valor. El negocio no compite por precio, sino por impacto. “El modelo es redituable, si bien no competimos por ser más baratos, sino por el valor agregado y la transparencia”, sostuvo.

Un negocio B2B con trazabilidad

La empresa trabaja bajo un esquema B2B. Produce merchandising sustentable para compañías, con dos variantes: utilizar descartes propios del cliente o proveer materiales recuperados por su propia red.

Entre los artículos más demandados aparecen tote bags, materas y sets de mate. En muchos casos, incorporan otros residuos industriales, como scraps de sachets lácteos en el interior de los productos.

El diferencial, explicó, aparece frente a los productos tradicionales desde el diseño mismo: mientras los convencionales parten de materia prima virgen y no miden su impacto, en Minka cada pieza se concibe con materiales ya existentes y con métricas asociadas a todo el proceso. “Medimos el ahorro de recursos y trabajamos con un esquema de cero desperdicio, optimizando cada corte y reutilizando los excedentes para su reciclado”, señaló. Y agregó: “El producto termina siendo un reporte en sí mismo, podemos medir huella de carbono o cuánto material se recuperó, pero también lo que no se consumió”, remarcó.

Si bien detectan mayor interés de las empresas, todavía existe tensión entre el valor del producto y el precio. “Las empresas están interesadas en el mensaje, lo pagan, pero también lo discuten”, señaló.

Producción en red y escalabilidad

Uno de los pilares del modelo es la descentralización productiva. Minka no cuenta con un taller propio, sino que se articula con talleres textiles y cooperativas en distintas localidades.
“Estandarizamos el proceso para que pueda replicarse, no queremos concentrar la producción, sino expandir la red”, explicó.

La empresa realiza merchandising para otras compañías.

Actualmente trabajan con dos talleres y una cooperativa en la provincia de Santa Fe, con la intención de escalar a nivel nacional. La lógica es adaptarse a la demanda, producir cerca del cliente y fortalecer economías locales.

De cara al futuro, Minka evalúa abrir una línea de venta al consumidor final. También proyecta ampliar su red de alianzas y sumar nuevos materiales, como film stretch, con el que ya experimentan en productos como neceseres. 

El objetivo es escalar sin perder la esencia del modelo. “No queremos que sea algo de un solo taller, sino que crezca como red a lo largo de todo el país”, concluyó.
 

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