Abrió el paraguas
Bad Bunny blindó sus shows con un seguro climático en tiempo real
El equipo de la mega estrella puertorriqueña utilizó una novedosa cobertura para evitar pérdidas millonarias
Por: Fuente: Agencia Bloomberg
Tres conciertos sold out en Colombia, una amenaza de lluvia tropical y ninguna cobertura tradicional para atender estas contingencias fueron los obstáculos que encontró este año el equipo de la mega estrella puertorriqueña Bad Bunny, que encontró una solución a medida: un seguro paramétrico, que viene siendo utilizado cada vez más en el sector de las energías renovables, el agro y la logística.
El equipo del cantante buscó empresas que diseñaran un seguro paramétrico activado por datos climáticos en tiempo real, con sensores instalados dentro del propio estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín, una región tropical con microclimas complejos y donde la estación meteorológica oficial más cercana se encontraba a un kilómetro y medio del lugar donde se realizaba el recital.
Se trata de una solución que combina finanzas, meteorología y tecnología para proteger millones de dólares en un negocio donde el clima puede arruinarlo todo en minutos. De hecho, las tres fechas que se realizaron en enero de este año sumaron 23,7 millones de dólares en venta de entradas, según la consultora Pollstar, sin contar la facturación de alimentos y bebidas, que también se habría desplomado ante una cancelación.
Los seguros tradicionales de cancelación de eventos casi nunca están disponibles tan cerca de la fecha. Por eso, el instrumento elegido fue un producto financiero que viene ganando terreno en sectores como las energías renovables, la logística y la protección de activos ante fenómenos climáticos extremos. A diferencia del resto de los seguros, que requiere la prueba de una pérdida concreta, los seguros paramétricos se activan automáticamente cuando un parámetro medible supera un umbral predefinido. En este caso, era la cantidad de milímetros de lluvia registrados antes o durante cada show.
La póliza fue estructurada por Descartes Underwriting, aseguradora con sede en París especializada en riesgos climáticos, que puede proveer coberturas de hasta u$s 80 millones por contrato. Los pagos estaban escalonados: aumentaban a medida que crecían las precipitaciones, hasta un techo definido. La operación fue intermediada por la correduría Lockton, con participación de asesores de riesgo de ambos lados del Atlántico.
El punto más innovador de la operación fue instalar una estación meteorológica propia dentro del estadio, en lugar de depender de mediciones oficiales externas. Eso resolvió lo que los especialistas llaman el "riesgo base": la posibilidad de que llueva exactamente donde ocurre el evento, pero que no quede registrado en ninguna estación oficial utilizada para liquidar el contrato.
La tarea quedó en manos de Vaisala, empresa finlandesa cotizada en bolsa y especialista en monitoreo e inteligencia meteorológica.
"El factor limitante en este negocio siempre son los datos", resumió Ralph Renner, de la asesora de riesgos Parameter Climate. "Si no pudiéramos contar con la estación in situ, no estoy seguro de que ni siquiera suscribiéramos la póliza", agregó Myles Roberts-Bailey, de Descartes.
Un modelo con futuro
Para las empresas involucradas, los conciertos de Bad Bunny fueron un laboratorio exitoso. El auge de los eventos en vivo combinado con una meteorología cada vez más volátil e impredecible, abre un mercado con alto potencial para este tipo de coberturas. Mejores datos in situ también permiten a los suscriptores cotizar con mayor precisión, lo que puede traducirse en costos más bajos para los clientes.
Al final, la tecnología no fue necesaria: los tres shows se realizaron sin interrupciones climáticas. Sin embargo, tres días después, lluvias torrenciales inundaron Medellín.



