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06.03.2026

Tensiones y oportunidades

Biocombustibles: ¿ganan o pierden con la guerra en Medio Oriente?

Especialistas del sector analizaron para Ecobiz las perspectivas frente a los cambios en el tablero geopolítico y comercial

Por: Sandra Cicaré mail

La guerra en Medio Oriente puso en jaque a los commodities energéticos y abrió una incógnita sobre su impacto en el sector agrícola de la Argentina, que ya descuenta un golpe fuerte por el aumento de los precios de los fertilizantes y los fletes. Frente a semejante convulsión y con una pata en cada sector ¿cómo puede reaccionar el mercado de biocombustibles en el plano doméstico y global? 

Si bien la pregunta no tiene una respuesta cerrada, en diálogo con Ecobiz distintos especialistas coincidieron en que el “desacople” que hoy experimentan las cotizaciones de los granos destinados a producir energía (maíz y soja) en el mercado argentino y también en Chicago (CBOT) podría oficiar como un disparador para una actividad que viene rezagada en el país y hoy opera al 10% de su capacidad instalada.

“Esto favorece al mercado de biocombustibles de Argentina”, dijo en forma tajante Federico Pucciariello, titular de la empresa Essential Energy que en sociedad con la petrolera YPF crearon la biorrefinería Santa Fe Bio. Y dio sus razones: “En primer lugar, por el incremento del precio del crudo, cuyas cotizaciones en el mercado de futuro están por los u$s 110 y podría llegar a u$s 200 si el estrecho de Ormuz sigue cerrado”, explicó.

En ese escenario entran a jugar los biocombustibles con un rol clave “porque son elaborados con materias primas que no están linkeadas a los fósiles ni a todas las guerras geopolíticas, las producimos dentro de nuestro territorio y está intacta la capacidad de refinación, es decir la capacidad de generar un biocombustible para mezclar o usar puro”, agregó.

De esa forma, también la producción local de biocombustibles y su corte con gasoil o naftas permitiría atemperar la suba en el mercado interno. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que la guerra “a nuestra industria en particular, ahora que somos exportadores de petróleo, no le viene mal”, pero también reconoció que “obviamente esto tiene su parte negativa que es el aumento del precio de la nafta”, que por ahora “está siendo contenido”, aseguró.

El vaivén del mercado

El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), Gustavo Idígoras, planteó que “aunque los aceites vegetales que se pueden usar para los biocombustibles están subiendo al ritmo del petróleo”,  más allá de eso “el biodiesel se está transformando en más competitivo y Argentina eventualmente podría encontrar en el corto plazo mercados alternativos que hasta ahora no tiene”.

El poroto y el aceite de soja subieron 12% y 24% en el CBOT desde enero hasta el último jueves y “se apalancaron en la presión compradora de commodities en general y por la relación del aceite como commoditie energético”, detalló el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elaborado por Franco Pennino, Matías Contardi y Emilce Terré.

Para Idígoras “Argentina es muy competitiva en biodiesel a partir de que el petróleo alcanza los u$s 80 el barril”, pero es clave “encontrar nuevos destinos, como pueden ser los países africanos”.

A su juicio, ese nicho podría surgir en la medida que las grandes petroleras europeas y americanas analicen sustituir el gasoil por biodiesel si el conflicto bélico se mantiene y escala en el tiempo.

Empresarios del sector de biocombustibles aseguran que es clave que Argentina aumente el porcentaje de corte de naftas y gasoil.

Por ahora, a pesar de los cambios que trae la guerra en el tablero comercial, las tensiones con la Unión Europea (UE), que es el principal destino de exportación del biodiesel argentino, no ceden. “La situación del mercado extranjero es muy compleja”, dijo Guido D’Angelo, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario y recordó que la UE, hacia donde Argentina destinó el 100% de sus exportaciones de biodiesel el año pasado, ahora “está en busca de aplicar medidas para cerrar ese mercado”.

“Aunque pueda subir el precio del aceite y eso empuje al biodiesel y pueda haber más exportaciones y divisas, lo concreto es que con un mercado cerrado no hay posibilidad de negocio”, reflexionó el economista.

En cambio consideró que a nivel global la situación es diferente. “El aumento del petróleo por la guerra sí le da una oportunidad extra a los biocombustibles en el mundo”, dijo y recordó que muchos países - uno de ellos Brasil o algunos del sudeste asiático - tienen una política de corte obligatorio que supera ampliamente las de Argentina.

Sobre ese punto hizo hincapié Pucciariello. El empresario consideró que el país tiene una oportunidad de aprovechar la coyuntura y, a su criterio, el gobierno argentino “tendría en forma urgente que aumentar el porcentaje de corte con biocombustibles para que no falte combustible en la cosecha”, algo que dijo, en Europa están haciendo por la guerra debido a que sus refinerías de petróleo están mayormente cerradas y transformadas en biorrefinerías.

Desacoplados

Con un petróleo por las nubes y granos que no reaccionaron de la misma forma, se abre también una oportunidad para la producción local de biocombustibles en forma más competitiva, una industria que viene muy planchada y atada a los cupos de corte obligatorio.

Ese efecto desacople fue el que mencionó como novedad Dante Romano, especialista en mercados agropecuarios y docente de la Universidad Austral. “Los mercados granarios están logrando aislar eventos de guerra, como en su momento fue el de Rusia y Ucrania, los ataques de Israel (en Gaza) o la anterior bomba a las instalaciones de enriquecimiento de Uranio de Irán”, reflexionó. “No hay tanto riesgo de disrupción y vemos que el impacto está concentrado en los mercados de energía”, planteó.

El bloque del Estrecho de Ormuz genera serios inconvenientes en la logística global.

Aunque dijo que el movimiento en los precios de gas y petróleo provocará una suba de los precios de fertilizantes como la urea (el gas natural explica el 80% de la producción de este insumo agrícola), y el cierre del Estrecho de Ormuz elevará el precio de los fletes, indicó que la última oleada está vinculada a los biocombustibles.

Sin embargo, en ese mercado el golpe podría no llegar a ser tal si los precios de los granos - como ocurre hasta ahora - no siguen el ritmo alcista de los commodities energéticos. 

Por caso, el último informe de la BCR señala que el maíz - del que deriva el bioetanol que se usa para cortar naftas - fue el producto que menos subió en Chicago y en Argentina la presión bajista “se sintió con fuerza”, al punto que los precios del cereal “cedieron a mínimos en 8 años”.

El condimento doméstico de la baja fue la avalancha de granos que se espera como resultado de una gran cosecha maicera. “En los últimos siete días se descargaron 800.000 toneladas de maíz sobre los puertos del Gran Rosario, un salto intersemanal del 141% y 2,6 veces más que el promedio de los últimos cinco años a inicios de marzo”, apuntó el informe.

Pucciariello consideró que ante situaciones de guerra como las que se viven actualmente en Medio Oriente, “los granos se disocian de los activos energéticos”,  y en el momento de plena tensión “sube el precio de la energía y bajan los alimentos”. En cambio, cuando la tensión bélica afloja “viene el rebote” y cambia la ecuación. “Hoy en el Hemisferio Sur estamos cosechando, los grandes países se stockearon de alimentos, a la Argentina la encuentra con una gran campaña, con lo cual los precios de los granos van a bajar”, consideró. “Hoy están más baratos que los fósiles”, concluyó el empresario.

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