Día de la Tierra
Ya no alcanza con plantar árboles: apuestas corporativas para reducir su huella
Cuáles son las acciones que toman las empresas para proteger la biodivesidad y achicar su impacto ambiental
En el marco del Día de la Tierra - que se conmemora cada 22 de abril - la conversación ambiental vuelve a poner el foco en una idea concreta: la huella que dejan las empresas y las personas y las acciones efectivas que toman para mitigarla o compensarla.
En este escenario, Grupo Arcor que viene trabajando en el fomento de la agricultura regenerativa y el cuidado del agua para garantizar una materia prima de calidad para la producción de alimentos, anunció que hoy protege y monitorea más de 28.000 hectáreas de bosques en distintas regiones del país, integrando áreas productivas y ambientes naturales como parte de su estrategia de biodiversidad.
La gestión ambiental del grupo se materializa en dos áreas que cumplen un rol clave como corredores biológicos y donde se implementan planes de manejo orientados a la protección de la biodiversidad local. Una es el Bosque Natural Vivir Mejor, en la provincia de Tucumán, ubicado en la ecorregión de las Yungas y con una extensión de 6.000 hectáreas que rodean la operación del Ingenio La Providencia. En 2025 se realizó allí el primer monitoreo de aves, que permitió identificar 58 especies, entre ellas cuatro con algún grado de amenaza, lo que confirma el valor del área como espacio de conservación en un entorno productivo.
La otra es la Reserva Natural Cultural Papel Misionero (Misiones), que protege más de 10.000 hectáreas dentro de la Reserva de la Biósfera Yabotí. Se trata de una de las porciones más inalteradas del Bosque Atlántico del Alto Paraná, un ecosistema con altos niveles de biodiversidad y presencia de especies amenazadas.
Para evaluar la salud de estos ambientes, la compañía utiliza monitoreos de fauna mediante cámaras trampa. En Misiones, un relevamiento realizado junto al Conicet y la Universidad Nacional de Misiones identificó 29 especies de mamíferos, lo que representa el 75 % de la comunidad esperable en la región, incluyendo especies como tapir, ocelote y pecarí labiado. En Tucumán, el trabajo conjunto con la Fundación ProYungas confirmó la presencia de 13 especies de mediano y gran porte, entre ellas el pecarí de collar y la corzuela parda, consideradas bioindicadores clave del buen estado de conservación del bosque
En tanto, la aseguradora Galicia Seguros, lanzó un paquete de productos - orientados a grandes productores, pymes y agtech - orientadas a coberturas que permitan acompañar la transición hacia modelos productivos más sustentables, que permitan mitigar el cambio climático y aporten previsibilidad al negocio.
“Trabajamos para posicionar al seguro como una herramienta de resiliencia climática, un respaldo financiero concreto que le permite al productor animarse a innovar, incorporar prácticas como la siembra directa o los cultivos de cobertura, y avanzar hacia esquemas productivos regenerativos sin comprometer la viabilidad de su negocio”, señalaron desde la compañía en el Día de la Tierra.
La compañía incorporó herramientas de monitoreo y medición de riesgos que incluyen desarrollos vinculados a seguros paramétricos que permiten mayor transparencia, agilidad y precisión en la respuesta ante eventos climáticos extremos.
Al mismo tiempo, la aseguradora también avanzó en la digitalización de sus procesos operativos, con el objetivo de reducir su huella ambiental y mejorar la experiencia de productores y socios comerciales.
"Nuestra misión es que el productor sienta que, al proteger su inversión, también está protegiendo el futuro del ecosistema. El seguro cumple un rol clave en dar previsibilidad en un contexto incierto y en habilitar una producción más responsable", indicó Fernanda Muñoz, Agro Portfolio Manager, Galicia Seguros.
La huella se lava en casa
En el ámbito doméstico, las prácticas orientadas a la eficiencia energética son otro componente clave en el camino hacia la reducción de la huella ambiental. En ese escenario, la tecnología aplicada al hogar, como soluciones de lavado inteligentes, empieza a jugar un rol clave para reducir el impacto sin alterar la rutina.
El dato de base es contundente: aunque el 71% del planeta está cubierto por agua, solo el 3% (1) es agua dulce disponible, un recurso limitado que obliga a repensar su uso incluso dentro del hogar. En la Argentina, el consumo doméstico refleja esa tensión. Un lavarropas puede utilizar alrededor de 100 litros de agua por ciclo, una cifra que se multiplica semanalmente en millones de hogares. A esto se suma un consumo diario por persona que puede rondar los 250 litros (2), según hábitos y usos.
Frente a este escenario, la innovación tecnológica permite intervenir en esos consumos. Así lo detallaron desde la compañía LG, e indicaron que, por ejemplo, la LG WashTower, integra lavadora y secadora en un único sistema inteligente que optimiza cada ciclo. A través de tecnologías como AI DD™, que detecta el tipo de tejido y ajusta el lavado, y TurboWash™ 360°, que reduce tiempos mediante múltiples salidas de agua, estos equipos logran mayor eficiencia sin resignar rendimiento.
Además, funciones como la dosificación automática de detergente evitan enjuagues innecesarios. En conjunto, este tipo de desarrollos puede reducir hasta un 33% (3) el consumo de agua y un 25% el de energía frente a modelos convencionales, acercándose a consumos de entre 40 y 55 litros por ciclo en condiciones optimizadas.
La huella ambiental, o huella ecológica, mide el impacto de nuestras actividades: cuántos recursos consumimos y cuánto residuo generamos. En el caso del agua, la huella hídrica incluye tanto el uso directo como el indirecto.



