Ladrillos en la lupa
Construir verde está de moda, pero financiarlo todavía no
El 68% de los argentinos conoce la construcción sostenible, pero el financiamiento sigue siendo el eslabón perdido
En Argentina y en el mundo hay una paradoja que atraviesa a la construcción sostenible: casi todos dicen que es urgente, que beneficia al ambiente y a las personas, pero muy pocos ponen la plata. Así lo revela el Barómetro de la Construcción Sostenible 2026, que presentó esta semana la Saint-Gobain, una de las compañías líderes globales del segmento, que por primera vez incorporó la mirada del sector financiero - bancos comerciales, de desarrollo y aseguradoras - en su relevamiento anual sobre el estado del sector a nivel global.
Los números en Argentina son alentadores en términos de conciencia, ya que dos de cada tres argentinos dicen conocer el concepto, y lo asocian principalmente con eficiencia energética (65%), uso de energías renovables (60%) y reducción de la huella de carbono (53%). En cuanto a los materiales, el 51% lo vincula con el uso de insumos respetuosos con el medio ambiente, y el 43% con la eficiencia energética de las construcciones, lo que refleja una visión cada vez más integral del concepto.
Sin embargo, casi la mitad (47%) admite no sentirse suficientemente informado para actuar en consecuencia. Una brecha que, según el informe, se replica con particular nitidez en el mundo financiero.
La brecha entre decir y financiar
El estudio, que abarca 4.800 actores y 30.000 ciudadanos en 30 países, señala que bancos e inversores reconocen la importancia de la resiliencia edilicia frente al cambio climático, pero no logran, o no quieren, traducirla en criterios concretos de asignación de créditos o capital. El motivo que esgrimen es la falta de evidencia clara sobre el retorno de inversión de las construcciones sostenibles. Es decir, saben que importa, pero no saben cómo ponerle precio.
La resiliencia, entendida en el informe como la capacidad de los edificios y las infraestructuras para resistir eventos climáticos extremos, absorber impactos y preservar su valor a lo largo del tiempo, viene ganando peso en la agenda. Según el Barómetro, ya representa el 26% de las menciones espontáneas en el relevamiento global, cinco puntos más que en 2025, tras un incremento ya significativo el año anterior. Pero esa tendencia ascendente en el plano discursivo todavía no se traduce en decisiones operativas.
De esta manera, la resiliencia sigue siendo difícil de incorporar como criterio estructurante en los modelos de negocio del sector financiero, ya sea en el otorgamiento de créditos, como en las decisiones de inversión o en las coberturas de seguros.
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"La construcción sostenible aún no se ha integrado de forma sistemática en el proceso de diseño, financiación y evaluación de los proyectos. Cerrar esta brecha supone ahora una de las mayores oportunidades para la transformación del sector", señaló Benoit Bazin, CEO global de Saint-Gobain, compañía que está presente en el mercado con marcas como Weber, Placo, Isover, Tuyango y Megaflex.
Quiénes entienden el negocio
En Argentina, el Barómetro identifica a arquitectos e ingenieros (49%) como los actores mejor posicionados para liderar el cambio, seguidos por empresas privadas del sector (42%) y autoridades locales (41%). Una foto que muestra que el impulso todavía viene desde el lado técnico y creativo, y que el sector financiero llega tarde a una tendencia que, según el informe, necesita urgentemente de su participación para escalar.
Porque el desafío no es solo de concientización sino de volumen. Sin financiamiento masivo, la construcción sostenible queda reservada a proyectos de alta gama o a quienes pueden absorber el costo inicial sin respaldo crediticio. Y sin proyectos a escala, la evidencia sobre rentabilidad que los bancos reclaman no termina de acumularse. Un círculo vicioso que el Barómetro señala como uno de los principales obstáculos para la transformación del sector.
Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay, reconoce la solidez de la base local pero pone el acento en la velocidad. "Argentina muestra una base sólida de conocimiento sobre construcción sostenible, pero el desafío hoy es acelerar su implementación", dijo y planteó que desde el grupo empresasrio trabajan "para cerrar esa brecha a través de capacitaciones y la difusión de nuestras soluciones, acercando herramientas concretas a los profesionales y tomadores de decisiones del sector".


