Receta verde
Cómo los hospitales en Latinoamérica aprendieron a curar sin enfermar al planeta
Experiencias de instituciones que toman acciones para reducir la huella ambiental en el sector salud
Por: Eugenia Langone mail
El Hospital Universitario Austral ya se abastece de energía 100% verde y fue el primero en Argentina en declararse libre de látex en sus áreas de atención. La Clínica Alemana de Chile redujo en un 75% el uso de gases anestésicos. En Nicaragua, un hospital militar bajó un 31% sus residuos biológicos. Son casos concretos, medibles, que se multiplican en la región y que forman parte de una transformación más profunda: América latina lidera la implementación de estrategias para reducir la huella ambiental del sector salud, con una red de más de 1.300 hospitales y centros de atención en 16 países.
Con esos resultados la red marca el camino en un sector considerado "altamente contaminante" y que, además, enfrenta el desafío de cuidar a la población en un momento en el que el 25% de las enfermedades y muertes se dan por causas ambientales.
Los datos se desprenden del informe 2025 "Hospitales que curan el planeta", donde se reitera un dato clave que marca la urgencia de llevar adelante transformaciones concretas: si el sector salud fuera un país, sería el quinto emisor de gases de efecto invernadero más grande del mundo. Al mismo tiempo, da cuenta de cómo se multiplican en el continente experiencias de eficiencia energética, descarbonización, gestión de residuos y compras sustentables.
Los resultados, a la fecha, están a la mano en distintos países de la región. Sólo en Argentina, el Hospital Universitario Austral se convirtió en el primero "libre de látex" en áreas de atención ambulatoria y de internación, y puso en marcha un proceso que en la actualidad le permite abastecerse de energía verde en un 100%. Lejos de ser un fenómeno aislado, los avances se producen en el marco de la expansión de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables que tiene representación en 27.891 hospitales y centros de salud en 16 países, incluyendo a Argentina, Chile, Colombia, México y Nicaragua.
Este crecimiento refleja que las instituciones encuentran en la sostenibilidad un recurso clave para su operación y que tienen como eje fundamental de trabajo el Plan Estratégico Internacional 2024-2028. Una herramienta a partir de la cual se busca por un lado alinear objetivos globales de descarbonización, pero también tener en cuenta tácticas locales que sean flexibles y mejoren la resiliencia de los sistemas de salud ante la crisis climática.
Un mapa de experiencias
El informe de la Red da cuenta de la multiplicación de experiencias en la región donde innovaciones tecnológicas, cambios culturales y modificaciones en los procesos de atención alcanza un impacto medible. La eficiencia energética y la descarbonización es un eje clave del trabajo. En ese proceso son ejemplos claros la Fundación Hospital San Pedro, en Colombia, que redujo en un 87% en su consumo eléctrico. Lo hizo reemplazando luminaria tradicional por LED. Actualmente sobre un total de 6.504, el 80% es con esta tecnología. También se sustituyeron equipos como tomógrafos, acondicionadores de aire, heladeras por versiones más eficientes. Por otra parte, se tomaron acciones concretas como cambiar el compresor del tanque pulmón de la central de gases medicinales por uno libre de aceites o modernizar sistemas HVAC en quirófanos y en la Unidad de Terapia Intensiva. Los próximos pasos son incorporar hasta un 40% de energía solar para el funcionamiento interno y utilizar lámparas solares autónomas para la iluminación exterior, entre otros.
Otro caso de eficiencia energética es el de la Clínica Alemana de Chile que al igual que el Hospital Austral en Argentina utiliza energía ciento por ciento renovable y redujo en un 75% el uso de gases anestésicos inhalados, altamente responsables de incrementar la huella de carbono. También eliminó la combustión en procesos clínicos sumando equipos eléctricos autogenerados que calientan el agua o producen vapor mediante resistencias eléctricas que eliminan calderas para procesos de esterilización.
En la gestión de residuos, un punto sensible en la industria médica, el Hospital Militar Escuela Alejandro Dávila Bolaños de Nicaragua bajó en un 31% sus residuos biológicos por cama-día desde 2019. Pero también otras acciones al interior del nosocomio como la gestión del aceite vegetal usado para elaboración de jabones o alimento animal o reutilización de residuos plásticos de laboratorio para transformarlos en otros artículos como souvenires para pacientes.
La Clínica San José de Cúcuta (Colombia) también optimizó sus procesos de clasificación y disposición de residuos.De esta manera, se redujo un 3% en forma anual la generación de peligrosos (que representan el 42,5% del total) y se logró un aprovechamiento de materiales reciclables como cartón, que pasó de 0,5 toneladas mensuales en 2021 a 14,3 toneladas en nueve meses de 2025.
También en Colombia, el Hospital Pablo Tobón Uribe utiliza domótica (sistemas de automatización) para controlar la iluminación y a través del Programa ECHO de telemedicina, redujo desplazamientos innecesarios para reducir así las emisiones de carbono. En el manejo del agua, un paso importante dio el Hospital de Especialidades Pediátricas de Panamá que logró, a través de nuevos dispositivos de tratamiento, ahorrar 3 mil metros cúbicos mensuales.
En el caso del Hospital Universitario Austral de Argentina, se tomaron acciones como sustituir 1.200 pijamas descartables de unico uso de propileno que se entregaban a acompañantes de pacientes, a otros reusables. También se comenzó a recolectar capuchones de agujas (polipropileno de alta densidad), tapas de medicamentos y bidones de elementos de limpieza para reciclado y confección de las bolsas de uso interno, utilizadas para pesajes de pañales o entrega de suministros.
Además, se reemplazó el cloro en pastillas todos los quirófanos y las demás áreas del hospital (a excepción de eventos de Clostridium), por un desinfectante de amplio espectro, virucida, bactericida y fungicida de un solo paso, a base peróxido de hidrógeno acelerado, que además es biodegradable.
Para cumplir con el desafío de "enverdecer" el quirófano, este hospital sustituyó gran parte de los envoltorios de polipropileno descartables utilizados para la esterilización y el almacenamiento de equipos estériles por bandejas de reusables, lo que le permitió lograr una reducción del 11% de los residuos por cirugía. Las cajas reutilizables tienen la posibilidad de soportar hasta 228 ciclos de esterilización.
Las experiencias que se replican no sólo muestran que la puesta en marcha de los cambios son tan necesarios como urgentes, sino que además pueden ponerse en marcha con metas alcanzables en el corto y mediano plazo que previenen enfermedades y salvan vidas.



