Nuevos negocios
Dreyfus procesa nuevos cultivos y se sube al boom del combustible aéreo limpio
Inauguró una nueva línea de molienda de 3.000 toneladas diarias en su complejo de Timbúes (Santa Fe). Puso el foco en combustibles sostenibles
Por: Sandra Cicaré mail
Los grandes jugadores del sector agroindustrial de la Argentina decidieron posicionarse en lo que consideran el negocio del futuro: la producción de combustibles sostenibles para aviación (SAF), una “nueva demanda” que está creciendo. En ese camino la compañía Louis Dreyfus Company (LDC) inauguró este viernes oficialmente una nueva línea de molienda especializada en su complejo de Timbúes (Santa Fe), en la que invirtió unos u$s 30 millones.
La idea es sumar capacidad para procesar semillas de alto contenido de aceite, como el girasol - un cultivo que está volviendo a reposicionarse en Argentina - pero también otros como camelina, carinata y canola, con el objetivo de atender a las dos grandes demandas globales: alimentos y energía.
En la nueva línea se procesarán estos cultivos adicionales que servirán para producir dos cosas: harina, que estará destinada a la alimentación animal; y aceite, que se utilizará como materia prima para la producción de biocombustibles avanzados, como combustible sostenible de aviación (SAF) y aceites vegetales hidrotratados (HVO).
Con esta ampliación LDC suma 3.000 toneladas de crushing diario a las 7.000 que ya tiene el complejo santafesino.
“La intención es acompañar a los clientes en el cumplimiento de sus compromisos de transición energética”, señalaron desde la empresa durante un acto del que participaron funcionarios nacionales y provinciales como la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni y el ministro de Desarrollo Productivo de Santa Fe, Gustavo Puccini.
Durante esa presentación, el CCO de LDC, Juan José Blanchard, explicó que desde la compañía buscan “estar preparados para abastecer a la demanda que viene”, que - señaló - estará marcada por un mundo que va hacia la diversificación y la trazabilidad. “Nosotros queremos estar a la vanguardia”, apuntó.
Con el desarrollo de este negocio, compañías como LDC logran esquivar las fuertes y recurrentes regulaciones de la Unión Europea sobre los biocombustibles, especialmente el biodiesel a base de soja. Aunque la compañía también tiene una pata en ese nicho, con la producción de aceite en base a cultivos nuevos como la camelina, la carinata, la colza o el girasol, diversifica la actividad y se convierte en proveedora de materia prima para combustibles sostenibles. "Hoy hay demasiada harina en el mundo, con lo cual lograr procesar semillas de alto contenido de aceite requiere una tecnología diferente", dijo Blanchard para destacar cómo esta inversión les da un handicap sobre el resto de las compañías.
La exploración de este nuevo nicho de negocios comenzó hace cuatro años cuando LDC se transformó en una empresa pionera en sumarse al negocio de la camelina, un cultivo de alto contenido oleico, con pocos requerimientos hídricos, que soporta bajas temperaturas y además se siembra a contraestación de los granos comerciales como maíz o soja.
“Fuimos pioneros, acompañamos de cero al productor y hoy superamos las 70 mil hectáreas implantadas”, precisó para dar cuenta de cómo desde el grupo entendieron hacia dónde se encaminaba el negocio.
Negocios del futuro
Así como las grandes inversiones en la agroindustria comenzaron en la década del 90 con la instalación de complejos portuarios y luego se sumaron otras vinculadas con la ampliación de la capacidad instalada e infraestructura junto a los biocombustibles, ahora los nuevos desembolsos se orientan a nichos más específicos y con mayor valor agregado.
Blanchard dijo que la nueva línea de molienda es una planta “super eficiente” equipada con tecnología argentina y europea, que “le da un nivel de resiliencia al complejo nunca visto”, en un contexto de un mundo cambiante.
Ese cambio del mercado está asociado a la sostenibilidad y la eficiencia energética. “Hay varios aeropuertos del mundo como el de Amsterdam, Londres, algunos en Estados Unidos o Singapur donde todos los aviones que aterrizan o despegan tienen combustible con algún nivel de corte con combustible avanzado (SAF), que oscila entre el 2 a 6%”, recordó Blanchard y planteó que “hay una necesidad creciente de incorporar eso”.
Por eso, para el ejecutivo “hay mucho espacio en Argentina”, porque es un país con condiciones agronómicas e industriales para producir tanto los cultivos como el aceite que será materia prima del SAF.
“Esta inversión nos pone en una muy buena posición para la demanda que viene”, agregó el ejecutivo.
La nueva línea que ya está en funcionamiento está equipada con 5 prensas especializadas, 1 cocinador rotativo, 3 cocinadores verticales, 2 separadores de impurezas y 2 decantadores.


