Reinas de la miel
Multiplicaron abejas y gestaron su propia autonomía financiera
Armaron una red de apiculturas que suman servicios ambientales y promueven la inclusión de las mujeres en el trabajo rural. Te contamos la historia
Por: Eugenia Langone mail
Marina Muscolo fue primero ingeniera agrónoma, pero con los años se volvió ante todo apicultora. Esa transformación que inició hace diez años “llena de dudas” - afirma - hoy alcanza a 3.600 mujeres que se capacitaron desde el proyecto Reina de Corazones, que lidera desde Pehuajó donde actualmente trabajan con un centenar de colmenas para la producción.
La empresa fue gestada con un concepto de triple impacto. Por un lado, en términos ambientales la miel que comercializa se produce en colmenas y la polinización aporta servicios ecosistémicos al entorno. Pero sobre todo, en el aspecto social, es una plataforma para la transformación de otras mujeres en las ciudades rurales con el objetivo de que alcancen autonomía económica.
A una década del inicio, Reina de Corazones trabaja con cien colmenas para la producción y cuenta con otro centenar que funcionan como criadero apícola, nada menos que donde se multiplican abejas reinas y celdas reales.
Lo producido desde allí, conjuntamente con financiamiento internacional y una alianza desde el inicio con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) les permitió no sólo capacitar a más de 3.600 mujeres en Argentina y Latinoamérica, sino construir una cadena saberes y también de insumos (equipamiento) para que otras 50 unidades productivas den sus primeros pasos en localidades de la provincia de Buenos Aires y otros puntos del país.
Un dilema como origen
Su llegada a la carrera de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) estuvo marcada por su fascinación por la naturaleza. “Conozco el campo, comencé a trabajar en producción y ahí vi cómo se transformaba esa naturaleza que tanto me gustaba”, cuenta Muscolo sobre el proceso donde apareció “el dilema sobre los límites” de la actividad sobre la naturaleza. “Nadie hablaba de agricultura regenerativa en ese momento”, dice.
Al mismo tiempo, esas mismas recorridas por los campos y el contacto con las familias rurales, le permitió ver de cerca el rol de las mujeres, que mayoritariamente están sólo dedicadas a las tareas domésticas y que sólo en un 20% de los casos - de acuerdo a un informe de la Asociación Civil Mujeres de la Ruralidad Argentina en base al Censo Agropecuario 2018- son propietarias de la tierra.
“Empecé a ver la importancia de los polinizadores y cómo estaban desapareciendo, y volví a pensar en las mujeres, en la posibilidad de pensar en un proyecto que les permita alcanzar ingresos y en paralelo brindar un servicio fundamental a los campos”, explica sobre esa idea que la llevó a formarse como apicultora y abrir un camino que se multiplicó no sólo en la provincia de Buenos Aires y Argentina a través de capacitaciones conjuntas con el programa ProApi del Inta, sino también a países como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Honduras, México, Paraguay, Panamá, Perú y República Dominicana, incluso Estados Unidos y Canadá.
No fue fácil convocar a mujeres. “Cuando la convocatoria se abría se anotaban mayoritariamente varones, por lo que tomamos la decisión de especificar la convocatoria a mujeres”, señala.
Mientras Reina de Corazones, cosecha cada primavera y verano su propia miel, que fracciona y comercializa, Muscolo explica que el objetivo es generar una cadena: “La renta se vuelca a generar nuevas capacitaciones y, junto con la búsqueda de financiamiento nacional e internacional, que las mujeres que participan puedan tener sus propios equipos y colmenas para comenzar a producir”.
En el último año, a través de un proyecto obtuvieron fondos de Estados Unidos para comprar columnas y equipos para 15 mujeres que se distribuyeron en localidades de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires (Caba).
“El compromiso de cada una a partir de allí es cuidar sus colmenas, que es un trabajo arduo de cuidado de las abejas, de curarlas de enfermedades, alimentarlas cuando les falta comida y en zonas rurales cuidarlas también de la aplicación de agroquímicos”, detalla Muscolo.
Mucho más que miel
Eso que hacen en Reina de Corazones, y en otras más de 50 unidades productivas nacidas de las formaciones, es mucho más que miel. “Por cada dólar que proviene de la producción de miel se generan otros 14 en producciones de alimentos que dependen de la polinización de esa miel”, señala la ingeniera en base a informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La misma organización destaca la centralidad de los servicios de la polinización al decir que el 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen en alguna medida de ese proceso.
Así, además de brindar servicios a la naturaleza, la red de mujeres, dice Muscolo, tiene mucho que ver con la vida de las abejas.
“Hay una analogía: la colmena es el organismo y no la abeja individual porque ninguna puede sobrevivir sola; por eso, cuando pica muere en defensa de ese organismo que es la colmena”, explica antes de afirmar que las mujeres apicultoras “también funcionan en esa lógica de sostenerse como red: Compramos y vendemos en conjunto y las capacitaciones nos siguen expandiendo y fortaleciendo”.



