Autos compartidos
Impulsa la movilidad urbana sustentable y ahora su GPS apunta a Rosario
Una app pionera del carsharing analiza la posibilidad de desembarcar en la ciudad, impulsada por un cambio de tendencia que prioriza el ambiente
Por: Gabriela Arias mail
La empresa Rentennials, la primera app de alquiler de autos particulares de Argentina, anunció que prevé desembarcar en Rosario durante 2026, para posicionarse fuerte en el mercado del carsharing, una alternativa que se consolida como una de las más dinámicas dentro de la movilidad sustentable.
La empresa considera que la ciudad santafesina tiene un gran potencial y por eso analizan poner un pie para ofrecer un servicio que cada vez está más demandado de la mano de un cambio de tendencia: la forma en la cual las personas se desplazan y, junto con ello, la relación histórica con el automóvil propio. Todo esto acompañado por el avance tecnológico y la necesidad de reducir el impacto ambiental.
La tendencia es global. Mientras la compra de vehículos muestra señales de desaceleración, el mercado de autos compartidos crece a una tasa anual del 16,6% y se estima que alcanzará un volumen de u$s 464.690 millones en 2032. El cambio no es casual: cada vez más personas priorizan el acceso por sobre la propiedad, especialmente en entornos urbanos cada vez más densos y costosos.
Actualmente, el 55% de la población mundial vive en ciudades, y las proyecciones indican que para 2050 ese número ascenderá al 68%, sumando cerca de 2.500 millones de personas a los centros urbanos. Este crecimiento acelerado tensiona las infraestructuras existentes y obliga a repensar los modelos tradicionales de transporte, dando lugar a soluciones más flexibles, eficientes y sustentables.
Crecimiento en Argentina
En Argentina, esta transformación comienza a reflejarse en datos concretos. Durante enero, Rentennials proyecta superar las 600 reservas, con un crecimiento interanual del 122%, lo que equivale a un promedio de 20 reservas diarias en el país. Más allá del dato de negocio, la cifra refleja un cambio de hábitos: usuarios que eligen acceder a un vehículo solo por el tiempo necesario, en lugar de sostener los costos económicos y ambientales asociados a la propiedad de un auto.
A diferencia del rent a car tradicional, el carsharing se apoya en plataformas digitales que conectan a propietarios de vehículos con usuarios bajo una lógica peer-to-peer (P2P). El modelo ofrece mayor flexibilidad —alquiler por minutos, horas o días— y se adapta tanto a desplazamientos urbanos como a viajes cortos o de turismo, una combinación cada vez más frecuente en contextos de alta movilidad.
“El carsharing responde a una nueva lógica de consumo: acceder en lugar de poseer. Este crecimiento confirma que cada vez más personas valoran la conveniencia, la autonomía y la eficiencia en sus decisiones de movilidad”, señala Gerardo Germanó, CEO de Rentennials, empresa mendocina pionera en el rubro.
Impacto ambiental positivo
Más allá de la experiencia del usuario, uno de los principales diferenciales del carsharing es su impacto ambiental positivo. Al promover el uso compartido de vehículos, el modelo contribuye a reducir la cantidad de autos particulares en circulación, optimizando la infraestructura urbana existente y ayudando a disminuir la congestión y las emisiones asociadas al transporte.
En ese sentido, el carsharing se integra a una mirada más amplia de movilidad sustentable, donde la tecnología y la economía colaborativa permiten un uso más racional de los recursos.
Las plataformas no solo facilitan el acceso al vehículo, sino que también promueven comunidades basadas en la confianza, la transparencia y la optimización del uso de bienes ya existentes.
Hoy, Rentennials opera en Buenos Aires (Caba y provincia), Mendoza, Córdoba, Bariloche, Salta, Jujuy, Tucumán y Tierra del Fuego, y analiza su expansión a nuevas ciudades con potencial de adopción del modelo, como Rosario.
El crecimiento territorial acompaña una tendencia que, lejos de ser coyuntural, parece consolidarse como parte del nuevo ecosistema de movilidad regional.
Todo indica que la movilidad del futuro será menos individual, más flexible y necesariamente más sustentable. En ese camino, el carsharing deja de ser una alternativa emergente para convertirse en una pieza clave en la transformación de las ciudades.



