Ciencia en acción
Científicos rosarinos buscan descontaminar colillas con hongos y crear biomateriales
Es un equipo de la Facultad de Ciencias Biológicas y Farmacéuticas de la UNR que ya logró exitosas pruebas de laboratorio
Por: Juan Ignacio Paur mail
Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) avanza en un proyecto que busca reciclar colillas de cigarrillo mediante el uso de hongos y convertirlas en biomateriales que se puedan utilizar para fabricar piezas, embalajes o estructuras livianas.
El equipo de trabajo está integrado por Melina Di Liberto, Maximiliano Sortino y Estefanía Butassi, quienes desarrollan una estrategia de biorremediación para transformar uno de los residuos urbanos más contaminantes en un material potencialmente reutilizable.
En la primera etapa del estudio, el equipo evaluó distintas especies de hongos capaces de crecer directamente sobre las colillas. Los resultados preliminares mostraron que estos organismos pueden colonizar el residuo y comenzar un proceso de degradación en condiciones de laboratorio, un avance en la búsqueda de soluciones para tratar un tipo de desecho que hoy resulta difícil de reciclar.
“En nuestros ensayos vimos que los hongos pueden crecer sobre las colillas y colonizarlas completamente en poco tiempo. Pero lo que buscamos ahora es comprobar cuál de ellos logra descontaminarlas mejor”, explicó Di Liberto. La investigadora señaló que el desafío no es solo que el hongo se desarrolle sobre el material, sino también que degrade los compuestos tóxicos que quedan atrapados en el filtro tras el consumo del cigarrillo.
Actualmente el equipo trabaja con cuatro especies fúngicas y analiza diferentes condiciones de crecimiento para optimizar el proceso. “Una cosa es que el hongo crezca y otra que realmente reduzca la toxicidad del residuo. Nuestro objetivo es justamente ese: que el material tratado deje de ser perjudicial para el ambiente”, indicó la farmacéutica y doctora en Ciencias Biológicas.
Si los resultados continúan siendo positivos, el proyecto podría abrir nuevas aplicaciones. Los investigadores evalúan que, una vez descontaminadas, las colillas tratadas con hongos puedan convertirse en biomateriales o incorporarse a procesos de reciclaje. En ese sentido, el material resultante podría moldearse para fabricar piezas, embalajes o estructuras livianas. “La idea es que, en el futuro, este tipo de soluciones puedan aplicarse a mayor escala en ciudades o municipios” concluyó Di Liberto.
El foco de la investigación
El estudio se centra en comprobar si los hongos pueden no solo crecer sobre las colillas de cigarrillos, sino también degradar sus componentes más problemáticos. Entre ellos se encuentra el filtro, elaborado con acetato de celulosa —un plástico de lenta degradación—, y los compuestos tóxicos que quedan retenidos tras la combustión.
“El problema ambiental de las colillas tiene dos dimensiones. Por un lado, el filtro es un residuo plástico que tarda años en degradarse, por otro, funciona como una especie de ‘esponja’ que concentra sustancias tóxicas como nicotina e hidrocarburos aromáticos”, detalló la directora del proyecto. Cuando la colilla se descarta en la vía pública y entra en contacto con el agua, esos compuestos pueden liberarse y contaminar el ambiente.
Hasta ahora, los ensayos se realizaron en condiciones controladas de laboratorio. Allí el equipo evaluó distintas variables, como el crecimiento de los hongos sobre colillas enteras o fraccionadas, con o sin sustratos adicionales que favorezcan su desarrollo.
Los resultados preliminares mostraron que los microorganismos pueden colonizar completamente el residuo en pocas semanas, lo que abre la puerta a estudiar su aplicación a mayor escala.
La próxima etapa del proyecto se centrará en determinar qué especie fúngica logra la mejor descontaminación. Para ello, los investigadores realizarán ensayos de fitotoxicidad: se extraen compuestos de colillas tratadas y sin tratar con hongos y se analiza su efecto sobre la germinación de semillas. Si las plantas crecen normalmente, explican los investigadores, será una señal de que la toxicidad del residuo se redujo.

Además, el equipo analiza el potencial de escalabilidad del proceso y sus posibles aplicaciones futuras. Una de las líneas que surgieron a partir de los primeros resultados es la producción de biomateriales a partir del micelio —la estructura del hongo— que crece sobre las colillas.
“Dependiendo de cómo evolucionen los resultados, algunos de estos hongos podrían servir para generar materiales, por ejemplo para embalajes o estructuras livianas”, señaló Di Liberto.
Otra de las preguntas que buscan responder es si el propio material colonizado por hongos podría utilizarse para tratar nuevas colillas, lo que permitiría un proceso circular y potencialmente escalable.
“Queremos ver si las colillas ya tratadas pueden funcionar como un ‘inóculo’ para descontaminar otras. Si eso funciona, el sistema podría crecer de manera más eficiente”, explicó la investigadora.



