Consumo masivo
Cómo una operación masiva hace de la sostenibilidad un eje transversal del negocio
Alsea, la compañía líder en operación de restaurantes se trazó una estrategia de triple impacto en Sudamérica. Mercedes Chalela, gerente de sostenibilidad, la explica
Por: Gabriela Arias mail
En un negocio de escala, diversidad de marcas y presencia regional, la sostenibilidad deja de ser un área para convertirse en una forma de gestión. Ese es el camino que viene recorriendo Alsea, el operador de restaurantes líder en América latina y Europa, que emplea a más de 75.000 personas en el mundo y supera los 14.000 colaboradores en Sudamérica.
La multinacional de origen mexicano de restaurantes de franquicia, que en su portfolio global incluye marcas como Domino's Pizza, Starbucks, Burger King, Chili's, P. F. Chang's, Italianni's, The Cheesecake Factory, Archies, Foster's Hollywood, VIPS, VIPS Smart, Ginos y Fridays, trabaja sobre un modelo global basado en tres pilares — desarrollo, crecimiento y balance— que funcionan como marco común para toda la región, pero con la flexibilidad necesaria para adaptarse a cada contexto local.
“Diseñamos nuestra estrategia de sostenibilidad con una lógica simple pero profunda, que nos permita ordenar prioridades y, al mismo tiempo, adaptarnos a la diversidad de marcas, formatos y mercados”, explica Mercedes Chalela, gerente de Sostenibilidad, Comunicaciones Externas y Asuntos Públicos de Alsea en Sudamérica.
Personas, cadena de valor y ambiente
El pilar de desarrollo pone el foco en las personas y combina iniciativas orientadas a combatir el hambre y generar empleo —especialmente en contextos de vulnerabilidad— con políticas internas de desarrollo integral de los colaboradores. “Buscamos fortalecer un entorno laboral justo, inclusivo, diverso, digno y seguro, que permita armonizar la vida personal y profesional”, señala Chalela.
En crecimiento, la sostenibilidad se extiende a la cadena de valor. El acompañamiento a proveedores para asegurar estándares de calidad y sostenibilidad se combina con una agenda de alimentación consciente, que promueve información nutricional transparente y una oferta de productos cada vez más diversa, alineada con las expectativas de los consumidores.
Por último, el pilar de balance aborda el cuidado del ambiente a través del uso eficiente de recursos —como energía y agua— y una gestión responsable de residuos en operaciones y oficinas.
“Este modelo nos permite que la sostenibilidad sea coherente, transversal y efectiva en toda la organización, acompañando el crecimiento del negocio de manera responsable”, resume la ejecutiva.
Del enfoque social al triple impacto
Si bien las acciones de impacto social estuvieron presentes desde los primeros años, el punto de inflexión llegó en 2018. “Con el crecimiento de la compañía entendimos la necesidad de avanzar hacia una mirada más integral, incorporando criterios ESG, metas claras y una gestión más estructurada”, explica Chalela.
La priorización inicial estuvo guiada por un criterio claro: concentrarse en aquellos temas donde Alsea podía generar un impacto real y alineado con su core business.
La seguridad alimentaria, la empleabilidad juvenil y el fortalecimiento del tejido social fueron algunos de los ejes iniciales, en una industria intensiva en mano de obra y con fuerte presencia territorial.
En un ecosistema tan amplio y con públicos diversos, el mayor desafío no fue técnico sino cultural. “La sostenibilidad no se consolida solo a través de programas o indicadores, sino cuando se incorpora como una forma de pensar y de tomar decisiones en el día a día”, afirma la gerente.
Lograr que colaboradores, proveedores y clientes comprendan el rol que cada uno puede cumplir —desde prácticas responsables hasta voluntariado o consumo consciente— es un proceso gradual.
En ese recorrido, el trabajo con organizaciones sociales y aliados especializados fue clave para construir confianza, credibilidad y mayor impacto.
Aprender, ajustar y volver a medir
La experiencia operativa dejó aprendizajes y redefiniciones. Los estudios de materialidad y doble materialidad, junto con el aporte de consultoras especializadas, permitieron incorporar nuevas miradas y recalibrar prioridades escuchando a los distintos stakeholders.
“Hoy entendemos que la sostenibilidad no es un camino lineal. Las organizaciones operamos en contextos cada vez más dinámicos, atravesados por cambios tecnológicos, sociales y regulatorios”, reflexiona Chalela. Revisar y ajustar, lejos de ser una debilidad, pasó a formar parte natural del proceso.
Escalar impacto y alinear la región
Hacia adelante, uno de los principales desafíos será homogeneizar buenas prácticas entre países con distintos niveles de madurez normativa y social. En ese sentido, el trabajo regional y las alianzas con fundaciones, asociaciones y organizaciones sociales seguirán siendo claves para acelerar aprendizajes y ampliar el alcance de las iniciativas.
De cara a 2026, el foco estará puesto en consolidar la estrategia, fortalecer la medición del impacto y profundizar la cultura sostenible entre colaboradores y clientes. También en escalar iniciativas sociales que ya demostraron resultados concretos.
“Este año, con La Noche Solidaria de Alsea, impactamos a más de un millón de personas que sufren hambre en Argentina. Queremos seguir ampliando ese impacto positivo”, destaca.
El objetivo final es claro: que la sostenibilidad siga generando valor real, tanto para el negocio como para las comunidades donde Alsea opera, de manera consistente, medible y alineada con la identidad de la compañía.


