Un sello sostenible
Embotelladora líder en Argentina entró al club de los que mejor cuidan el agua
Eco Aguas y Bebidas Saludables recibió la certificación internacional AWS en su planta de Moreno, la segunda del grupo, por una gestión eficiente del recurso
Por: Gabriela Arias mail
Lo primero que se ve al llegar a la planta de Eco Aguas y Bebidas Saludables, en La Reja, Moreno, son unos grandes tanques plateados que sobresalen en el predio. Allí comienza un recorrido que permite descubrir qué hay detrás de una botella de agua: procesos industriales, controles, mediciones y decisiones orientadas a utilizar de manera cada vez más eficiente un recurso central para la actividad y para la sostenibilidad del territorio.
La visita, de la que participó Ecobiz junto a periodistas, representantes de organizaciones, universidades y organismos vinculados con la gestión del agua, tuvo un motivo concreto: dar a conocer que la planta recibió la certificación internacional de la Alliance for Water Stewardship (AWS), un estándar que no evalúa solamente lo que ocurre puertas adentro de una operación, sino también su relación con la cuenca y los actores que la integran.
El reconocimiento adquiere especial relevancia en el contexto local: actualmente hay siete sitios certificados bajo el estándar AWS en Argentina, correspondientes a seis compañías. Eco Aguas y Bebidas Saludables cuenta con dos de ellos: Moreno y Tunuyán, en Mendoza.
Durante el recorrido por el sector productivo y las líneas de embotellado, donde se elaboran marcas como Glaciar Baja en Sodio y Nestlé Pureza Vital, uno de los procesos que más llama la atención ocurre en apenas unos segundos. Las pequeñas preformas de PET, que llegan a la línea con la apariencia de un tubo rígido, son sometidas a un proceso de calentamiento, estiramiento y soplado con aire a alta presión hasta convertirse en las botellas que luego serán llenadas y etiquetadas.
La fabricación de los envases dentro de la propia planta permite optimizar el uso del material y trabajar sobre el gramaje del PET. Es una parte de un proceso productivo en el que la eficiencia también se mide en litros de agua: durante el último año, explicó Pablo Abadía, CEO de Eco Aguas y Bebidas Saludables, la planta redujo un 4,5% la cantidad de agua utilizada para producir cada litro de agua embotellada.
Puertas adentro: medir para mejorar
La certificación AWS reconoce un trabajo que la planta de Moreno viene desarrollando desde hace 20 años. Entre las prácticas implementadas se encuentran las metas anuales de reducción del consumo y la medición diaria del uso de agua en los distintos sectores productivos y de servicios.
A esto se suma un sistema de seguimiento en tiempo real de los pozos de abastecimiento, que permite conocer los niveles y caudales del recurso. Según explicó Abadía, en los últimos años la planta acumuló más de 22.000 registros de control sobre la cantidad y calidad del agua en la cuenca.
El agua utilizada en la operación proviene del acuífero Puelche y la planta se encuentra dentro de la cuenca del Río Reconquista. El tratamiento de los efluentes constituye otro de los ejes de la gestión: la compañía trata el 100% de los que genera en la planta antes de su descarga.
Pero la certificación propone ampliar la mirada más allá de los límites de la fábrica.
Puertas afuera: una cuenca compartida
La gestión responsable del agua no termina en la planta. Ese es uno de los principios centrales detrás del estándar AWS, que contempla el contexto hídrico en el que opera cada sitio y promueve el trabajo conjunto con los distintos actores de la cuenca.
En el caso de Moreno, el proceso implicó profundizar el diálogo con organismos públicos, instituciones académicas, organizaciones y otros actores vinculados con el agua en el territorio. La articulación con la comunidad también forma parte de este recorrido, desde acciones de concientización y formación hasta la colaboración con autoridades locales ante situaciones de emergencia.
“Esta certificación valida el trabajo a lo largo del tiempo, de lo que una organización, una empresa, una fábrica ha ido desarrollando en materia de cuidado ambiental”, señaló Abadía durante el encuentro.
Y agregó que el desafío ahora es continuar mejorando la eficiencia y generando conciencia sobre el cuidado del recurso.
Para Claudia Jaime, coordinadora regional de Water Stewardship Assurance Services (WSAS), entidad encargada del aseguramiento del estándar AWS, llegar a la certificación requiere un proceso que excede una auditoría puntual. “Un sitio deberá invertir al menos un año en estar preparando, en lograr la comunicación con las partes interesadas de la cuenca”, explicó durante el acto.
La certificación obtenida por la planta de Moreno es de nivel Core y tiene una vigencia de tres años. Para AWS, el objetivo no es solamente reconocer lo realizado, sino impulsar compromisos que continúen en el tiempo.
En una cuenca donde conviven distintos usos del agua, la experiencia de Moreno muestra que la gestión del recurso requiere información, eficiencia y monitoreo, pero también una mirada que trascienda los límites de una operación. La placa que ahora identifica a la planta como sitio certificado es, en ese sentido, el resultado visible de un camino de dos décadas y, al mismo tiempo, el punto de partida para una nueva etapa de gestión sostenible del agua en la cuenca del Río Reconquista.


