Negocios
09.07.2026

Al Alba

Rosario suma el primer edificio con pre-etiquetado energético

Empresa constructora desarrolla un proyecto de edificio de viviendas en altura que fue planificado bajo esos criterios. Aquí los detalles  

 

Por: Eugenia Langone mail

La compañía constructora rosarina Fundar vuelve a dar un paso que la pondrá a la cabeza de la transición energética. El proyecto Alba - un edificio de viviendas que la empresa levantará en Rosario - será el primero en su tipo en la provincia de Santa Fe en contar con pre-etiquetado energético en todas sus unidades

Ubicado en la esquina de bulevar Avellaneda y Don Orione, la empresa busca con este proyecto optimizar el consumo de energía mediante un diseño arquitectónico eficiente que mejora el aislamiento térmico y reduce costos operativos para los futuros habitantes.

Con un plazo de obra que prevé su finalización para diciembre de 2027, edificio Alba se destaca por alcanzar una calificación promedio de Clase B, garantizando beneficios impositivos y un menor impacto ambiental. 

La arquitecta Valeria Samardich, responsable de Proyectos Especiales de Fundar, explicó que Alba llega para consolidar su trayectoria con una propuesta que no sólo mejora el hábitat humano, sino que también posiciona a la región a la vanguardia de la normativa de eficiencia energética nacional.

“El desarrollo de Alba se encuadra firmemente en una ciudad como Rosario que se convirtió en la primera del país con más de un millón de habitantes en implementar un sistema local de etiquetado de viviendas”, señaló la profesional.

La obra, que ya comenzó a levantarse en zona norte de la ciudad pocas cuadras de Puerto Norte, es un complejo proyectado con un subsuelo de cocheras, planta baja con locales comerciales y diez pisos que albergarán un total de 57 departamentos de 1 y 2 dormitorios con superficies de entre 60 y 100 metros cuadrados.

Con un modelo de “mejora continua”, la firma viene trabajando hace tiempo en proyectos donde la sustentabilidad es una de las claves y en ese proceso, la arquitecta destacó dos hitos: haber sido en 2013 una de las primeras tres empresas de la ciudad en aplicar la Ordenanza 8757 de Construcciones Sustentables en Rosario y haber participado a partir de 2016 en las pruebas piloto del Programa de Etiquetado de Viviendas que nació en Santa Fe y hoy se aplica a nivel nacional.

“Este camino de aprendizaje constante encuentra en Alba su primer campo de aplicación concreta”, afirmó la profesional y destacó: “Tras años de desarrollar infraestructura duradera en la región, elegimos este proyecto para medir lo que llamamos nuestro modelo de base”.

Un nuevo estándar

Como en cada proyecto, en Alba el comportamiento energético se definió en la etapa del diseño de arquitectura y es la primera obra en altura en la provincia que, bajo el régimen de propiedad horizontal, contará con presencia etiquetado en todas sus unidades. 

Para eso, Samardich detalló las acciones concretas llevadas adelante en el diseño del proyecto: “la optimización integral de la orientación dentro de lo posible; el diseño de la envolvente, las superficies de contacto interior-exterior, los techos, muros y sistemas de climatización”, precisó.

Con esas características, Alba alcanza el pre etiquetado, lo que significa que fue auditado y calificado de manera oficial bajo los parámetros que establece la ley provincial N° 13.903 de Etiquetado de Eficiencia Energética y, por lo tanto, también del Programa Nacional de Etiquetado de Viviendas (Proven). 

Los estudios de etiquetado y modelado energético aplicados en el edificio analizan el Índice de Prestaciones Energéticas (IPE). Este indicador, explicó Samardich, “estima los consumos globales de la estructura y demuestra que el valor real de un inmueble ya no depende exclusivamente de sus amenities o su ubicación, sino de su costo de funcionamiento y huella de carbono mes a mes”. 

“En Alba nos estamos posicionando con una Etiqueta promedio Clase B y algunas pocas unidades en Clase C lo que resulta una clasificación muy buena para el programa”, puntualizó.

Con esta escala como parámetro, al igual que ocurre con un electrodoméstico, esta etiqueta brinda al consumidor información objetiva y cuantificable sobre cuánta energía primaria requerirá el inmueble para satisfacer sus necesidades de calefacción, refrigeración, iluminación y agua caliente. 

“Principalmente pone de manifiesto que las unidades demandan mucha menos energía para climatizarse y mantener el confort, lo que amortiguará el impacto del costo tarifario a largo plazo y otorgará beneficios impositivos, como la reducción del Impuesto Inmobiliario, contemplados por la normativas según la categoría obtenida”, indicó a Ecobiz.

Si bien admitió que este paso implica “asumir mayores exigencias técnicas”, también los pone a la vanguardia en el mercado inmobiliario. “Para la empresa liderar este proceso significa anticiparse a una demanda irreversible: en el futuro, las propiedades que carezcan de una buena calificación energética perderán valor de mercado y competitividad”, dijo. Al dar el primer paso, “Fundar empuja a todo el sector de la construcción regional hacia un nuevo estándar de calidad ambiental y transparencia para el comprador”, agregó.

A su criterio, este desarrollo inmobiliario marca “un quiebre” en el sector. No sólo consolida la trayectoria de la empresa hacia la sostenibilidad integral aplicada a la vivienda urbana, sino que sobre todo establece un precedente que contagia al mercado. 

“La visión de vivienda como producto que propone el etiquetado es sumamente valioso para amortiguar impactos ambientales negativos”, concluyó Samardich.

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