Economía circular
Del baño al bosque: usan la orina para hacer crecer árboles
Convierten los desechos de eventos masivos, como festivales o maratones, en biofertilizantes. Conocé cómo lo hacen
Lo que para millones de personas termina en el inodoro, para un grupo de científicos británicos puede convertirse en el punto de partida de un bosque. Esa es la apuesta de la startup NPK Recovery, una empresa nacida en Bristol que desarrolló una tecnología capaz de transformar la orina humana en fertilizante líquido de bajo impacto ambiental y que ahora se prepara para dar un paso inédito: utilizarlo para cultivar miles de árboles nativos en el Reino Unido.
El proyecto, respaldado por una subsidio de 435.627 libras esterlinas de la Comisión Forestal británica, busca producir 4.500 ejemplares de especies autóctonas como hayas y pinos silvestres, que luego serán plantados en el Parque Nacional Bannau Brycheiniog (Brecon Beacons), en el sur de Gales. Se trata del primer ensayo de este tipo con árboles, luego de que el biofertilizante ya demostrara buenos resultados en césped y cultivos agrícolas.
Durante los últimos años, el equipo instalado en la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE) recolectó orina en eventos multitudinarios como el Maratón de Londres y el festival Boomtown, transformándola en fertilizante para ensayos agrícolas y recuperación de áreas verdes.
La iniciativa llega además en un contexto de fuerte presión sobre el mercado mundial de fertilizantes, cuyos precios volvieron a dispararse por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, impulsando la búsqueda de fuentes alternativas a estos insumos agrícolas.
La empresa fue fundada por Hannah Van Den Bergh, su actual directora y Lucy Bell-Reeves, gerente de producto quienes trabajan junto a un equipo conformado por Philippa Parry, iIngeniera de Procesos Químicos; Joe Nunn, Ingeniero de Instrumentación y Diseño; Olivia Wilson, científica de I+D; George Barnsley, científico junior de I+D y Steph Kerley, oficial de Finanzas.
Economía circular, desde el baño
La innovación de NPK Recovery parte de una premisa clara: la orina humana contiene naturalmente nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), los tres nutrientes esenciales que dan nombre a los fertilizantes NPK utilizados en todo el mundo.
En lugar de enviar esos nutrientes a las plantas de tratamiento de efluentes, la empresa los recupera directamente en festivales, maratones y otros eventos masivos mediante un sistema móvil que se conecta a sanitarios existentes. Son grandes tanques que se conectan a los baños químicos que funcionan en cualquier encuentro.
El proceso consta de cinco etapas: primero se recolecta la orina; luego bacterias convierten sus nutrientes en formas fácilmente aprovechables por las plantas; luego el producto se filtra, se somete a un tratamiento térmico para eliminar patógenos y se concentra hasta obtener un fertilizante líquido seguro, inodoro y listo para su aplicación agrícola. Todo ocurre en el propio lugar del evento, evitando transporte de residuos y reduciendo emisiones.
Según la empresa, por cada 1.000 litros de orina procesados se obtienen alrededor de 250 litros de fertilizante, mientras que el volumen de residuos se reduce un 95% y el consumo de agua es hasta un 80% menor que en los sistemas convencionales.
De los festivales al vivero
Luego de pruebas en eventos masivos, ahora en asociación con la organización ambiental Stump Up For Trees la startup tiene por objetivo demostrar que el producto también puede acelerar la producción de árboles destinados a restaurar bosques británicos.
Bell-Reeves, dijo que “utilizar un residuo rico en nutrientes para cultivar árboles es una solución circular con capacidad para revitalizar nuestras especies nativas".
El año pasado se recolectó orina de la maratón TCS de Londres en los urinarios de mujeres, se procesó y se utilizó ese biofertilizante en ensayos a campo de trigo.
La propuesta no solo apunta a reducir residuos. También busca disminuir la dependencia de fertilizantes sintéticos. Ensayos independientes realizados por la Royal Agricultural University concluyeron que el fertilizante desarrollado por NPK Recovery ofrece resultados comparables al nitrato de amonio convencional en cultivos de trigo, sin dejar elementos tóxicos en el suelo y con un perfil de emisiones equivalente.
La empresa sostiene que recuperar nutrientes presentes en la orina permite cerrar un ciclo que hoy permanece abierto: transformar un residuo inevitable en un recurso para la producción de alimentos, la restauración de ecosistemas y la reducción de la huella ambiental de grandes eventos.

