Envases del futuro
El packaging apuesta por menos materiales y más diseño para decirle chau al residuo
En un encuentro organizado por Fundación Gutenberg, referentes de empresas líderes explicaron hacia dónde va la industria. Aquí te lo contamos
Por: Gabriela Arias mail
Durante años, la discusión sobre sustentabilidad en packaging estuvo centrada en qué hacer con los envases una vez consumidos. Hoy, la conversación parece haber cambiado de lugar. La pregunta ya no es únicamente cómo reciclar más, sino cómo diseñar mejores envases desde el inicio para utilizar menos recursos, generar menos desperdicios y facilitar su reinserción en la economía circular.
Esa fue una de las principales conclusiones que dejó "El Futuro Sostenible: innovación y eficiencia en acción", el encuentro organizado por Fundación Gutenberg que reunió en Buenos Aires a especialistas de la industria gráfica, el packaging, materiales, consumo masivo y sostenibilidad para analizar los desafíos que enfrenta el sector, del que participó Ecobiz.
"La sustentabilidad comienza cuando diseñamos mejor", resumió Mercedes Corbalán, Product Manager & Commercial Innovation de Suzano Argentina, durante una de las exposiciones más comentadas de la jornada. Para la ejecutiva, una de las tendencias que marcará el futuro del sector es el lightweighting, una estrategia que busca reducir el peso de los envases sin resignar resistencia ni desempeño.
La lógica es simple: utilizar menos material implica reducir el consumo de recursos, optimizar la logística y disminuir la huella de carbono asociada al transporte. Sin embargo, detrás de esa aparente simplicidad existe un importante trabajo de innovación en fibras, estructuras y desarrollo de materiales.
Menos material, más eficiencia
La reducción de materiales apareció como uno de los ejes transversales del encuentro. Julieta Lizevsky, Design Manager para Latam de Mondelez International, la empresa detrás de marcas como Oreo, Milka, Tang y Terrabusi, explicó que la compañía viene revisando sus criterios de diseño para reducir materiales, mejorar la reciclabilidad e incorporar objetivos de circularidad en distintas categorías de productos.
Según compartió durante el evento, la empresa trabaja sobre tres pilares: reducción de empaques, evolución de materiales y fortalecimiento de sistemas de recuperación y reciclado. Entre las iniciativas implementadas figuran la disminución del uso de tintas, la reducción de áreas impresas y la incorporación de criterios de reciclabilidad desde el diseño. La compañía también participa en programas de recuperación de residuos como Ruta Ambiental, una iniciativa desarrollada junto a otras empresas e instituciones para fortalecer la recolección diferenciada en distintas ciudades argentinas.
En la misma línea, Emiliano Buccoliero, de Tesa Argentina (fabricante de cintas adhesivas para la industria), planteó que el desafío ya no pasa solamente por reciclar más sino por simplificar las estructuras de los envases. "Si no vamos a poder reducir, tratemos de monomaterializar", sostuvo el ejecutivo al presentar desarrollos de cintas adhesivas de base papel capaces de reemplazar aplicaciones tradicionales basadas en polímeros.
La apuesta por estructuras monomateriales busca facilitar el reciclado, mejorar la circularidad y reducir la complejidad de los procesos de recuperación. Según explicó, muchas veces la sostenibilidad también implica encontrar formas más eficientes de utilizar los materiales disponibles y no únicamente incorporar nuevos insumos.
El valor de los datos
Otro de los grandes temas de la jornada fue el desperdicio de alimentos. Natalia Carro y Agustín Stamparin, representantes de Avery Dennison (empresa global de ciencia de materiales y soluciones de identificación digital) compartieron cifras que muestran la magnitud del problema. Según los datos presentados, más del 12,5% de los alimentos producidos en Argentina se pierde o desperdicia cada año, lo que representa unas 16 millones de toneladas. En términos prácticos, equivale a que uno de cada ocho productos alimenticios nunca llegue a ser consumido.
Para la compañía, buena parte de estas pérdidas podría reducirse mediante una mayor trazabilidad y digitalización de la cadena logística. Tecnologías como RFID, sensores inteligentes, inteligencia artificial y gemelos digitales permiten conocer en tiempo real dónde se encuentra un producto, en qué condiciones fue transportado y cuánto tiempo de vida útil conserva.
Los casos presentados mostraron cómo la información puede convertirse en una herramienta concreta para reducir desperdicios, optimizar inventarios y mejorar la eficiencia operativa.
Diseñar para demostrar
La sostenibilidad también enfrenta un nuevo desafío: la verificación. Maria Jose Ascenzo, Responsable de Sostenibilidad y Economía Circular para la región de las Américas en Siegwerk (una de las empresas líderes a nivel global en tintas de impresión), planteó que el diseño del futuro no sólo deberá ser reciclable sino también demostrablemente circular. En ese sentido, destacó la creciente influencia de las regulaciones internacionales, especialmente las europeas, que están impulsando cambios en materiales, etiquetado y trazabilidad.
"No todo lo que dice bio, eco o verde es necesariamente sostenible", advirtió. Para la especialista, el verdadero desafío consiste en desarrollar soluciones que puedan integrarse a infraestructuras reales de reciclaje y demostrar con evidencia su impacto positivo.
La ejecutiva también destacó la relevancia creciente de herramientas como el Digital Product Passport, un sistema que busca registrar información sobre materiales, origen, composición e impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de un producto.
Para Ascenzo, la próxima frontera de la sostenibilidad será demostrar con datos aquello que hoy muchas compañías comunican como compromiso ambiental. Una transformación que atraviesa toda la cadena.
La agenda del encuentro incluyó además exposiciones de representantes de La Quemisterie, Miraclon, Mayhoffer Argentina, VetaCap y otros actores de la cadena gráfica y del packaging, quienes abordaron temas vinculados a innovación en materiales, economía circular, eficiencia productiva y nuevos modelos de desarrollo sostenible.
Aunque desde perspectivas diferentes, todos coincidieron en una misma idea: la sostenibilidad ya no puede pensarse únicamente al final del ciclo de vida de un producto. Y reconocieron que el packaging del futuro será más liviano, más trazable, más simple y más eficiente. Y, sobre todo, estará diseñado para generar menos impacto antes incluso de llegar a las manos del consumidor.


