Gestores
18.05.2026

Día Mundial del Reciclaje

De residuos a recursos: por qué la economía circular no puede esperar

"Repensar el destino de los residuos no es solo una cuestión ambiental, sino una decisión estratégica para la competitividad en el uso de los recursos", dice el autor de la nota

Por: Franco Liotti (*)

Durante años, el modelo de producción y consumo global se sostuvo de espaldas a los límites de los recursos naturales y al impacto de los residuos en el ambiente. Hoy, ese esquema muestra señales de agotamiento. La presión sobre los recursos, el crecimiento sostenido de los desechos y sus consecuencias ambientales ya no permiten postergar una discusión de fondo: la forma en que producimos, consumimos y gestionamos lo que descartamos. 

En este contexto, la economía circular dejó de ser una alternativa posible para convertirse en una condición necesaria para la sostenibilidad de las industrias y las ciudades

En Argentina, el desafío es evidente. Gran parte de los residuos aún terminan en rellenos sanitarios o, en el peor de los casos, en basurales a cielo abierto. Esto no sólo genera un impacto ambiental significativo, sino que también refleja una oportunidad perdida: la de reinsertar materiales en nuevos procesos productivos y extender su vida útil dentro de la economía

Los sistemas lineales  -producir, usar y descartar -  ya no responden a las demandas actuales. Frente a este escenario, repensar el destino de los residuos no es solo una cuestión ambiental, sino también una decisión estratégica para la competitividad y la eficiencia en el uso de los recursos. 

En esa línea, la evidencia ya no es teórica: en Argentina, distintos actores del sector vienen demostrando que es posible transformar residuos en valor a escala, mediante la revalorización de decenas de miles de toneladas de desechos por año que logran evitar su disposición final y reincorporarse en procesos industriales. Esto incluye desde neumáticos fuera de uso  -recuperados y aprovechados como insumo para la fabricación de cemento gracias a su alto poder calórico - hasta residuos orgánicos que se convierten en fuentes alternativas de energía, reduciendo tanto el volumen destinado a rellenos sanitarios como la dependencia de recursos no renovables.

A nivel global, estas soluciones ya operan con volúmenes que superan las decenas de millones de toneladas anuales, lo que demuestra que la economía circular no solo es viable, sino también escalable cuando se combina tecnología, trazabilidad y una visión de largo plazo.

Pero el verdadero desafío no está solo en lo logrado, sino en lo que viene. Escalar este impacto implica ampliar capacidades, fortalecer alianzas y acelerar la adopción de soluciones circulares en todos los sectores. Por eso, la proyección de Geocycle es, en los próximos años, triplicar el volumen gestionado por hacia 2030, acompañando una demanda creciente de industrias y gobiernos que buscan soluciones más sostenibles.

Porque la transición hacia la economía circular no puede ser impulsada por un único actor. Requiere del compromiso del sector privado, la articulación con el sector público y una mirada compartida sobre el rol de los residuos en el desarrollo de las ciudades.

En ese camino y en marco del Día Mundial del Reciclaje, transformar residuos en recursos deja de ser una oportunidad para convertirse en una condición estructural. La pregunta ya no es si avanzar hacia la circularidad, sino a qué velocidad estamos dispuestos a hacerlo.

(*) Gerente de Geocycle Argentina

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