Olfatea el negocio del reciclaje
Una gran industria de pet food sale a buscar los envases que dejó en el camino
Dio los primeros pasos en Responsabilidad Extendida del Productor (ERP) con un programa de triple impacto. También sumó energías renovables
En la industria del pet food, una compañía comenzó a dar el puntapié inicial en la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), una política ambiental que aún es una deuda pendiente en Argentina, donde los fabricantes e importadores deben financiar y organizar la gestión de los residuos de sus productos a lo largo de todo su ciclo de vida.
Se trata de Agroindustrias Baires, empresa argentina especializada en la elaboración de alimentos para perros y gatos y responsable de las marcas Old Prince, Kongo y Fawna, que buscan ordenar la gestión ambiental desde el origen, gestionando un nuevo destino para las bolsas vacías de sus productos en alianza con organizaciones encargadas del reciclaje.
El mecanismo es simple y, al mismo tiempo, efectivo: los refugios y organizaciones dedicadas al cuidado animal a los que la marca apoya y otros puntos de acopio, reúnen los envases de las marcas mencionadas y Baires canjea cada envase por 1 kilo de alimento balanceado. De esta manera, un material que suele representar un desafío para la industria se transforma en un recurso con impacto positivo.
Agroindustrias Baires se encarga de retirar los envases recuperados, realizar el canje correspondiente y entregar las bolsas a la Cooperativa Creando Conciencia, ubicada en Benavídez, partido de Tigre. Allí, los materiales son procesados y transformados en nuevos productos, como mobiliario urbano, composteras, bancos, mesas, perchas, útiles escolares y otros elementos fabricados a partir de plástico reciclado.
Este eje de denominado Comunidad Baires, es un programa de triple impacto que combina reciclaje, donación de alimento y apoyo a refugios y organizaciones dedicadas al cuidado animal. De esta manera, la empresa no sólo se ocupa de la gestión de uno de sus residuos, sino que involucra en este proceso a consumidores, clientes y organizaciones.
El modelo permite cerrar el ciclo de los envases y, al mismo tiempo, fortalecer el trabajo de organizaciones que brindan contención y asistencia a animales en situación de vulnerabilidad.
Acciones medibles
Cada bolsa recuperada activa una cadena de valor que reduce residuos, impulsa el empleo vinculado a la economía circular y se traduce en alimento para refugios de todo el país.
Entre enero y junio de 2026, Comunidad Baires permitió donar aproximadamente 150.000 kilos de alimento balanceado a refugios y organizaciones de distintas provincias. Durante el mismo período, se recuperaron más de 150.000 envases de las marcas Old Prince, Kongo y Fawna, que fueron reincorporados al circuito productivo a través del reciclaje. Actualmente, la red del programa cuenta con más de 320 refugios y organizaciones inscriptas, que participan activamente en la recolección de bolsas y en las acciones impulsadas por la compañía.
Matriz energética limpia
Pero además, la compañía que actualmente alimenta a más de 2 millones de perros y gatos por mes, integra otras acciones vinculadas al uso de energías renovables y la eficiencia operativa, con el objetivo de reducir el impacto de su actividad y acompañar una demanda creciente del mercado como es que las empresas no solo produzcan, sino que también se involucren activamente en el cuidado del ambiente.
La planta ubicaca en Villa Ángela (Chaco), trabaja al 100% con energía renovable que se abastece de un parque solar de 170 mil paneles, que genera 40 MW, lo que permite reducir 47 millones de kilos de CO2 al año.
“Creemos que el bienestar animal y el cuidado ambiental deben ir de la mano. Por eso trabajamos para incorporar prácticas sustentables en cada etapa de nuestro proceso productivo, impulsando acciones que generen un impacto positivo tanto en los animales como en las comunidades que los acompañan”, señalaron desde Agroindustrias Baires.
La presión por reducir residuos, optimizar recursos y responder a consumidores más atentos al impacto ambiental está llevando a las compañías a revisar sus procesos, sus materiales y la forma en que se vinculan con la comunidad. En ese escenario, la economía circular aparece como una herramienta concreta para transformar un desafío recurrente de la industria - la gestión de envases posconsumo -en una oportunidad con valor ambiental y social.
La articulación con Creando Conciencia también aporta un componente clave: la inclusión social a través del trabajo cooperativo. Con más de dos décadas de trayectoria, la cooperativa promueve la gestión integral de residuos y la transformación de materiales recuperados en productos de uso cotidiano. Este proceso extiende la vida útil de los plásticos, reduce la generación de residuos y contribuye al desarrollo de empleo genuino, reforzando el valor de los modelos colaborativos dentro de la cadena de sustentabilidad.
En un mercado donde las decisiones de compra están cada vez más atravesadas por la calidad, la trazabilidad y la responsabilidad ambiental, las compañías que logran integrar la sustentabilidad a su modelo de negocio fortalecen su vínculo con consumidores, clientes y organizaciones. La sustentabilidad deja así de pensarse como una acción aislada y pasa a integrarse al funcionamiento cotidiano de la compañía.
Desde la empresa indicaron que el desafío hacia adelante será seguir escalando este tipo de iniciativas, ampliar la participación de la comunidad y profundizar la recuperación de materiales dentro de la cadena de valor.
