Campaña con buen gusto
De la góndola a la basura: una alimenticia líder busca torcer ese destino
En el Día Internacional de Concientización sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, la compañía se suma a una acción global para frenar esa tendencia
¿Qué hace una empresa que produce alimentos para evitar que éstos terminen desperdiciados y en la basura antes de su vencimiento? Esa fue la premisa que tomó la multinacional Nestlé, que puso el foco en medir dónde se generan las pérdidas, ajustar procesos para reducirlas y buscar una segunda oportunidad para los productos que todavía son aptos para el consumo. La estrategia combina herramientas de gestión, trazabilidad y recuperación de alimentos, en un contexto donde desperdiciar comida también significa desperdiciar agua, suelo, energía y otros recursos utilizados para producirla.
La compañía participa desde sus inicios en la iniciativa argentina “Valoremos los Alimentos”, una plataforma que reúne a empresas, organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil para promover prácticas que permitan reducir las pérdidas y desperdicios de alimentos.
Cada 29 de septiembre, en el marco del Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, las organizaciones que participan de la iniciativa vuelven a poner el tema sobre la mesa.
En el caso de la compañía alimenticia, una de las herramientas utilizadas en este proceso que busca evitar el desperdicio, es el monitoreo de las mermas que se producen en sus operaciones. Para eso genera tableros de información que permiten identificar pérdidas de alimentos y bebidas y seguir su evolución, con el objetivo de detectar oportunidades de reducción.
La estrategia también alcanza a los productos que quedan fuera del circuito comercial. Entre las medidas implementadas aparecen acciones para disminuir los descartes asociados al vencimiento y herramientas de trazabilidad para mejorar el seguimiento de los productos a lo largo de la cadena.
A la vez, la compañía busca reducir las pérdidas desde el origen, mediante la optimización de sus procesos productivos y un mayor aprovechamiento de las materias primas. Esta línea de trabajo se vincula con otro de sus objetivos ambientales: avanzar hacia cero residuos enviados a relleno sanitario en sus sitios productivos.
Todavía se puede aprovechar
Hay otro eslabón en el que la comida puede recuperar valor: el que comienza cuando un producto ya no puede ser comercializado, pero continúa siendo apto para el consumo.
A través de una alianza con el Banco de Alimentos, Nestlé trabaja en la recuperación y redistribución de esos productos. De esta manera, alimentos que quedarían fuera de los canales comerciales pueden llegar a organizaciones y comunidades que los necesitan, evitando que terminen como desperdicio.
La lógica detrás de estas acciones es que reducir el desperdicio no implica solamente producir menos residuos, sino aprovechar mejor aquello que ya demandó recursos para ser producido.
“Formar parte de Valoremos los Alimentos nos permite acompañar un espacio de articulación que busca poner esta problemática en agenda y generar mayor conciencia sobre la importancia de aprovechar mejor los alimentos y los recursos involucrados en su producción”, señaló Verónica Rosales, directora de Comunicaciones y Asuntos Públicos de Nestlé Argentina, Uruguay y Paraguay.
Mucho antes de la basura
El desafío excede a las empresas. Según datos de Naciones Unidas, alrededor del 13% de los alimentos se pierde entre la etapa posterior a la cosecha y el comercio minorista, mientras que una parte adicional de los alimentos disponibles para los consumidores termina desperdiciándose.
La dimensión ambiental aparece cuando se mira qué hay detrás de cada alimento que no llega a consumirse. La FAO señala que los alimentos perdidos y desperdiciados utilizan una cantidad significativa de tierra y agua y generan alrededor del 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Por eso, el desperdicio de alimentos también forma parte de la agenda climática. La meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas plantea reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en los niveles minorista y de consumo para 2030, además de disminuir las pérdidas a lo largo de las cadenas de producción y suministro.
En Argentina, “Valoremos los Alimentos” busca trasladar ese objetivo a acciones concretas, desde mejores sistemas de información y gestión hasta campañas de sensibilización dirigidas a consumidores y otros actores de la cadena.



