A mano del productor
Con tecnología simple, democratizaron la medición de huella de carbono en el campo
Es la primera calculadora desarrollada en Argentina para el sector agropecuario. Tiene más de 6 M de hectáreas medidas. Nació en 2016 y ahora se fusionó con una empresa global
Por: Paola Papaleo mail
En un contexto en el que los mercados internacionales exigen cada vez más información sobre el origen y el impacto ambiental de los alimentos, medir la huella de carbono dejó de ser una práctica reservada para grandes corporaciones. Esa fue precisamente la necesidad que identificó María Inés Di Napoli, creadora y CEO de Plataforma Puma, que la llevó a desarrollar la primera calculadora de huella de carbono para cultivos y sistemas ganaderos de Argentina con recursos locales y estándares internacionales.
La plataforma opera principalmente en el segmento B2B y trabaja junto a empresas de toda la cadena agroindustrial, desde proveedores de insumos hasta compañías de alimentos, bebidas y biocombustibles. Su diferencial fue simplificar un proceso históricamente complejo y acercarlo a productores y compañías que necesitan demostrar la sostenibilidad de sus sistemas productivos, facilitando las herramientas para medir, certificar, reportar y monitorear emisiones de carbono. “Lo llamamos democratizar el carbono, porque hasta ese momento hablar de huella de carbono era algo reservado a grandes corporaciones y muy lejano para los productores”, explicó Di Nápoli en diálogo con Ecobiz.
Del monitoreo productivo al monitoreo ambiental
La historia de la empresa comenzó en 2016, cuando desarrollaba soluciones de agricultura de precisión basadas en monitoreo de imágenes satelitales para mejorar la productividad de los cultivos. Sin embargo, unos años después, el equipo entendió que la eficiencia productiva no podía analizarse de manera aislada del impacto ambiental. “Nos replanteamos que no podíamos seguir con una mirada que separara el ambiente de la producción. Necesitábamos generar mecanismos que permitieran medir el impacto ambiental de lo que hacíamos”, recordó la CEO.
Esa visión derivó en el desarrollo de la Plataforma Única de Monitoreo Ambiental, tal es el significado del acrónimo Puma, que desde 2021 permite calcular la huella de carbono de cultivos y sistemas ganaderos, además de monitorear indicadores vinculados con biodiversidad, eficiencia en el uso de recursos y áreas libres de deforestación.
Datos que generan valor
La herramienta funciona mediante la carga automática o manual de información que los productores ya utilizan en su gestión cotidiana: tipo de labranza, semillas, fertilizantes, fitosanitarios, rendimiento y cosecha. A partir de esos datos, el sistema calcula las emisiones de dióxido de carbono equivalente por hectárea o tonelada producida y desagrega las principales fuentes de emisión de los gases de efecto invernadero liberados. Por último, la plataforma emite un certificado a nivel de lote para el cultivo que contiene el valor de huella de carbono por hectárea o tonelada producida.
Para Di Napoli, el verdadero valor está en la capacidad de convertir información en decisiones de cambio. “La única manera de corregir lo que estamos haciendo es entender el potencial que tienen los datos para contar nuestra propia historia. Lo ambiental impacta en lo productivo y por eso es fundamental medir”, sostuvo.
La posibilidad de contar con información científica, trazable y certificable también abre nuevas oportunidades comerciales. “Si tenemos una huella de carbono calculada, nuestros productos tienen un valor distinto, dejamos de hablar de commodities para agregarles valor”, dijo la ejecutiva y afirmó que ya “existen compañías que pagan bonificaciones por granos e ingredientes cuya trazabilidad ambiental puede demostrarse de manera objetiva”.
El impacto de medir
Uno de los principales logros de la plataforma es haber calculado la huella de carbono en más de seis millones de hectáreas agroganaderas. Esa escala permitió generar una base de conocimiento inédita sobre los sistemas productivos argentinos y detectar oportunidades concretas de mejora. “Esto nos permite no solo entender el sistema productivo sino además generar las modificaciones y mostrarle al mundo cómo se produce en Argentina”, aseguró Di Nápoli.
Los datos obtenidos muestran, por ejemplo, que en soja el 43% de la huella de carbono está asociado al uso de fitosanitarios, mientras que en ganadería la alimentación y el manejo del pastoreo tienen una influencia directa sobre las emisiones de metano. Esa información permite diseñar estrategias para reducir impactos ambientales y optimizar recursos. “El primer paso es medir y entender cómo hacemos las cosas para después poder mejorarlas”, afirmó.
Una mirada global
El crecimiento de Puma dio un nuevo salto en marzo de 2026, cuando la compañía se fusionó con Regrow Ag, una plataforma global especializada en resiliencia agrícola. La integración amplía el alcance geográfico de la solución y suma nuevas capacidades científicas y tecnológicas vinculadas al modelado de suelos, biodiversidad y eficiencia en el uso del agua. “Esta fusión nos permite hacer crecer el negocio y tener una presencia más importante no solo en la región, donde ya somos fuertes, sino también en países como Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia”, compartió Di Nápoli.
El objetivo final sigue siendo el mismo: Ayudar a que productores y empresas puedan demostrar el valor ambiental de sus sistemas productivos y transformar la sostenibilidad en una ventaja competitiva. “Argentina tiene mucho para contar sobre la forma en que produce. En la medida en que podamos demostrarlo con datos, las oportunidades comerciales serán cada vez mayores”, concluyó.


