Producción y ambiente
Invirtieron u$s1 M en una planta para tratar efluentes lácteos
Procesan 250.000 litros diarios y venden a más de 20 países. Con foco en eficiencia, encaran inversiones ambientales y productivas en un contexto de márgenes ajustados
Por: Rodrigo Elias mail
Con una inversión de u$s1 M en su planta de efluentes y un procesamiento de 250.000 litros de leche diarios, Pampa Cheese (la única industria de Progreso, Santa Fe) profundiza su modelo basado en eficiencia productiva para sostener exportaciones a más de 20 mercados, aun en un escenario de alta presión de costos.
A dos décadas de su nacimiento, la empresa consolidó un esquema de negocios centrado en la productividad. “Empezamos hace 20 años comprándole la planta a Milkaut y sumándole tecnología de punta para producir muzzarella de manera altamente eficiente”, recordó Matías Aguirre, CEO de Pampa Cheese, en diálogo con Ecobiz. Desde entonces, la compañía se expandió primero hacia el sudeste asiático y luego a más de 20 países.
En paralelo al crecimiento productivo, la firma encaró recientemente una de sus inversiones más relevantes en materia ambiental: una planta de tratamiento de efluentes basada en barros activados. Se trata de un sistema biológico con cuatro reactores que permite reducir drásticamente la carga contaminante del agua. “Es un proceso extraordinario, el efluente entra con 2.000 DQO y sale con 50”, detalló.
Sin embargo, el impacto económico directo todavía es limitado. La planta implicó una inversión de u$s1 millón y demanda gastos mensuales cercanos a los $3 millones. Aun así, el empresario la consideró estratégica, tanto por su impacto ambiental como por los riesgos que evita en una industria con alta generación de residuos.
“No hay una exigencia generalizada de los mercados, aunque empiezan a aparecer casos puntuales”, señaló, y mencionó que recientemente un cliente brasileño les pidió certificaciones de responsabilidad social empresaria como condición de compra.
Modelo de negocios
El corazón del modelo es claro: volumen, eficiencia y procesos simples. Además de procesar unos 250.000 litros de leche por día, la firma produce cerca de 25.000 kilos de queso diarios, con un fuerte perfil exportador. La nave tiene una superficie de 5.200 m2 cubiertos.
Según Aguirre, la ventaja competitiva no radica solo en la tecnología sino en la cultura organizacional. “Las máquinas las puede comprar cualquiera, lo más difícil es generar un equipo con compromiso, mejora continua y relaciones de confianza”, explicó.
Estructura de costos
En términos económicos, el principal condicionante es la materia prima. El ejecutivo señaló que la leche representa el 70% del costo total, seguida por la energía.
Otro frente es el energético. Allí, la empresa avanzó en un cambio relevante y en la actualidad cubre el 50% de su consumo con energías renovables adquiridas en el mercado mayorista, en busca de mayor eficiencia y previsibilidad.
El anclaje territorial también es significativo. Pampa Cheese es la única industria de Progreso, una localidad de 3.000 habitantes, donde emplea a 55 personas de manera directa. “Genera un impacto grande en el pueblo y también se nutre de su cultura”, afirmó Aguirre, marcando la retroalimentación entre empresa y comunidad.
Proyectos a futuro
Hacia adelante, la compañía proyecta nuevas inversiones con foco en eficiencia y condiciones laborales. Entre ellas, la automatización de procesos de envasado y encajonado, la reconversión de su caldera de leña a pellets y la mejora en el tratamiento de barros para generar mayor valor a partir de residuos.
El horizonte de crecimiento, sin embargo, está atado al contexto macroeconómico. Aguirre sostuvo que la empresa opera prácticamente al límite de su capacidad, con ventas comprometidas hasta tres meses antes de producir. “Tenemos más demanda de la que podemos abastecer”, afirmó. Y concluyó: “Nos encantaría ver en Argentina un entorno que nos permita volver a pensar en grandes inversiones y aumentar la capacidad productiva”.



