Un negocio sin espinas
Transformaron el cactus nopal en cuero vegano de lujo
Una compañía mexicana creó un biomaterial que busca reemplazar a productos animales o sintéticos en la industria de la moda y otros sectores
En una producción de moda que parece salida de un futuro más consciente, una modelo posa con una gabardina de líneas elegantes y textura suave que a simple vista podría confundirse con cuero premium. Pero la prenda cuenta otra historia: está hecha a base de cactus nopal, una especie muy utilizada en México como alimento, que dio el salto a la industria de la moda de la mano de Desserto, un cuero vegano con registro global, desarrollado a por los emprendedores mexicanos Adrian Lopez Velarde y Marte Cázarez, de la compañía mexicana agrotecnológica Adriano Di Marti SA.
Esa innovación fue tapa hace un tiempo de la editorial de moda L’Officiel Argentina y la modelo vestía una pieza elaborada por la diseñadora Milagros Pereda en colaboración con Desserto, mostrando cómo el mundo de la indumentaria comenzó a inclinarse hacia los biopolímeros - en este case en base a cactus - como una tecnología que crece en el mercado de fibras naturales de próxima generación, impulsando la reducción del impacto del CO2 y del agua.
Desserto es un biomaterial elaborado a partir del nopal (Opuntia ficus-indica), una planta emblemática de México conocida por su resiliencia y eficiencia hídrica que busca reemplazar al cuero animal y a los sintéticos derivados del petróleo. Este biopolímero patentado está hecho de proteínas de cactus y disponible para construir materiales flexibles, con lo cual tiene una amplia gama de aplicaciones. Para colorearlo se utilizan pigmentos orgánicos junto con la clorofila natural del cactus.
El material también se abrió paso en el ámbito académico. Esta semana, Desserto apoyó al proyecto de moda experimental Cactiform, desarrollado en la Universidad IUAV de Venecia que explora la integración del cuero a base de cactus en el diseño de prendas contemporáneas.
Inspirados en la arquitectura natural de la planta, un equipo multidisciplinario de esa universidad combinó el biomaterial con filamentos PLA y residuos reutilizados mediante impresión 3D y corte láser. Botones modulares con geometrías inspiradas en las espinas del cactus permiten transformar una chaqueta en chaleco, mientras que los restos del proceso se convierten en detalles decorativos, reforzando una lógica circular. El resultado fue un diseño durable y con bajo impacto ambiental en una misma prenda.
Un camino sin espinas
El proceso para llegar a Desserto comienza a partir de la producción de cultivos orgánicos donde solo se cosechan hojas maduras cada seis a ocho meses, permitiendo que la planta se regenere. El cactus crece con agua de lluvia y minerales locales, sin riego ni agroquímicos. Tras la cosecha, las hojas se secan durante tres días al sol —sin consumo energético— y luego se procesan mediante una fórmula patentada que transforma la biomasa en un biocompuesto flexible, resistente y personalizable.
El resultado es un material suave al tacto, con alta resistencia a la abrasión, tracción y humedad, apto para moda, mobiliario e interiores automotrices. Libre de PVC, ftalatos y crueldad animal (cruelty free), ofrece una alternativa con menor huella ambiental frente al cuero tradicional y los plásticos sintéticos.
El cultivo de nopal aporta además beneficios ecológicos relevantes. Absorbe CO2 durante la noche y utiliza hasta cinco veces menos agua que los cultivos convencionales. En las plantaciones de Desserto, el cactus actúa como sumidero de carbono y promueve la biodiversidad, sin tala ni degradación del suelo. Incluso el excedente se destina a la industria alimentaria, evitando residuos y generando valor adicional.
Más de 20.000 hogares y marcas ya se benefician de materiales basados en cactus, entre ellas Adidas, Givenchy, H&M, Karl Lagerfeld, Mercedes Benz, BMW o Fossil Group.
Las marcas de indumentaria están cada vez más urgidas por utilizar materiales sostenibles, en una industria que está muy cuestionada por la contaminación. Además, cada vez son mayores las presiones regulatorias a través de marcos como la Directiva de Debida Diligencia Corporativa de Sostenibilidad de la UE, la ley AGEC de Francia, las restricciones químicas de Reach y proyectos de ley como la ley de Moda de Nueva York.


