Energías
16.01.2026

Matriz renovable

Siguió el curso del río y exportó su know how en biomasa a Paraguay

Con base en Leandro N. Alem, desarrolla proyectos integrales de generación energética a partir de fuentes renovables y ahora se expande
 

Por: Agustina Roldán mail

Nacida y radicada en la localidad misionera Leandro N. Alem - en el corazón del polo forestal más importante de la Argentina - la empresa EnerBio SRL, cuyo negocio es el desarrollo de proyectos integrales de generación energética a partir de fuentes renovables, decidió dar un salto y exportar ese know how.

La firma, que está abocada a la ejecución de centrales de cogeneración de energía a partir de biomasa, decidió seguir el curso del río y concretó su expansión a territorio paraguayo, donde instaló EnerBio Paraguay. Allí, pondrá en marcha desarrollos a partir de biomasa y fuentes solares, pensados para integrarlos a la matriz hidroeléctrica existente en el vecino país.

La elección de Misiones como base no fue casual. EnerBio se instaló en el sur de la provincia que concentra un importante polo forestal. “Consideramos que los proyectos de bioenergía deben desarrollarse cerca del recurso, en este caso, la biomasa", explicó en conversación con Ecobiz, Nicolás Barberis, gerente de Proyectos en Argentina y Paraguay de la empresa y detalló que “desarrollar energía con gente que conoce el sector y está a 50 o 100 kilómetros del proyecto, marca una diferencia enorme”. 

Ese modelo fue el que ahora comenzó a proyectarse más allá de la frontera. EnerBio inició formalmente sus actividades en el país limítrofe con la creación de EnerBio Paraguay, una firma local del mismo grupo pensada específicamente para acompañar el desarrollo energético paraguayo

Apalancar el crecimiento

El desembarco responde tanto a una oportunidad como a una necesidad estructural. “Paraguay tiene un potencial enorme en términos de inversión y una demanda creciente de energía. Históricamente estuvo abastecido casi en su totalidad por hidráulica, pero a partir de su crecimiento y el desarrollo de nuevos proyectos, está demandando cada vez más fuentes energéticas”, explicó Barberis. 

La empresa se radicó en las cercanías del principal polo forestal de Argentina, en la provincia de Misiones.

Durante décadas, el país sostuvo su matriz energética sobre grandes represas como Itaipú —compartida con Brasil— y Yacyretá —con Argentina—, pero la expansión industrial y el aumento del consumo están empujando la búsqueda de nuevas fuentes que complementen esa base hidroeléctrica.

En ese contexto, la bioenergía aparece como una alternativa estratégica. No como reemplazo, sino como complemento. “No se trata de sustituir lo que ya existe, sino de sumar fuentes que aporten previsibilidad y potencia firme”, remarcó Barberis. A diferencia de la solar o la eólica, explicó que la biomasa y el biogás permiten generar energía de base, disponible los 365 días del año, una cualidad clave para acompañar procesos industriales continuos. 

El foco está puesto en consolidar ese mercado y acompañar el proceso de transformación energética del país vecino, con un objetivo inmediato: profundizar los proyectos en biomasa y solar, integrarlos al sistema interconectado paraguayo y seguir exportando un modelo de desarrollo energético pensado desde el interior productivo.

Además, la firma comenzó a trabajar en Paraguay con clientes vinculados a la industria del alcohol, donde participa en el montaje, la puesta en marcha y la operación y mantenimiento de centrales de generación de vapor y energía a partir de biomasa. Se trata de proyectos donde el residuo o subproducto industrial se transforma en insumo energético, reduciendo costos y dependencia de fuentes fósiles. 

Sin embargo, la estrategia no se limita a la biomasa. En paralelo, la empresa analiza desarrollos solares de distinta escala, pensados para integrarse de manera complementaria con la matriz hidroeléctrica existente. La lógica es clara: aprovechar la fortaleza histórica del sistema eléctrico paraguayo y reforzarlo con fuentes renovables que aporten flexibilidad y respaldo ante el crecimiento sostenido de la demanda.

Exportar conocimiento

El desembarco también marca un hito para la empresa en términos de exportación de conocimiento. EnerBio no sólo lleva proyectos, sino también ingeniería, equipos técnicos y experiencia desarrollada en el NEA argentino. “Vimos una necesidad de este tipo de servicio y un faltante de know how. Hoy estamos exportando conocimiento hacia Paraguay con ingenieros argentinos, con formación local, brindando un servicio en el exterior. Eso nos llena de orgullo”, destacó el directivo. Para la firma, se trata de un paso clave: pasar de desarrollar proyectos en Argentina a vender servicios de ingeniería energética en otros mercados de la región.

Ese proceso se apoya, además, en una red internacional de proveedores. EnerBio trabaja con empresas de Brasil, país con amplia trayectoria en biomasa y bioenergía, y con fabricantes de India, un mercado fuerte en provisión de equipos industriales. 

Soluciones de cogeneración

El corazón del negocio de EnerBio está en la biomasa, una fuente renovable que, a diferencia de la solar o la eólica, permite generar energía de base durante todo el año. “Cuando hablamos de biomasa, hablamos de potencia firme: sabemos cuánta energía vamos a tener los 365 días del año, más allá del clima”, explicó Barberis. En términos técnicos, la empresa trabaja tanto con biomasa húmeda —destinada a biodigestión anaeróbica para producir biogás— como con biomasa seca, utilizada en procesos de combustión para generar vapor y electricidad.

En el caso de la biomasa húmeda, el insumo proviene de materiales con alta carga orgánica que pueden fermentar: estiércol vacuno y porcino, cultivos energéticos y residuos industriales de frigoríficos, lácteas, plantas de alcohol u otras actividades productivas. Ese material se somete a un proceso de digestión anaeróbica que genera biogás, una fuente renovable que puede transformarse en energía eléctrica o térmica. 

La biomasa otorga una potencia firme todo el año y se puede complementar con otras fuentes energéticas.

La biomasa seca, en cambio, se utiliza para combustión directa. Allí entran residuos forestales y agrícolas como madera, despuntes y ramerío, cáscara de arroz, cáscara de maíz, bagazo de caña de azúcar, cascarilla de girasol u otros subproductos con bajo contenido de humedad. Esa biomasa se quema en calderas especialmente diseñadas según el tipo de combustible, ya que cada material tiene características propias, como contenido de ceniza o poder calorífico. 

El proceso es similar al de una central térmica tradicional, pero con una fuente renovable. 

Las plantas que desarrolla EnerBio suelen tener una potencia de entre 3 y 10 MW, aunque existen proyectos de mayor escala. Su diseño depende de múltiples variables: disponibilidad de biomasa, infraestructura eléctrica, necesidades del cliente y logística. 

En función de esos factores, la energía generada puede destinarse a distintos esquemas. Puede abastecer exclusivamente a una industria, operar en “modo isla”, es decir, totalmente independiente de la red, o inyectar excedentes al sistema interconectado mediante contratos con distribuidoras, cooperativas o grandes usuarios. 

En muchos casos, se trata de plantas de cogeneración, que entregan energía eléctrica y vapor de manera simultánea. Ese vapor puede utilizarse directamente en procesos industriales, lo que mejora la eficiencia global del sistema. “Con la misma estructura y el mismo recurso humano, terminás entregando dos servicios: energía y vapor. Eso optimiza costos”, explicó. 

Este tipo de soluciones resulta especialmente atractivo para industrias intensivas en consumo térmico, como aserraderos, frigoríficos, lácteas o plantas de alcohol.

Además de abastecer a industrias, las centrales de biomasa también pueden cumplir un rol territorial. Según indicó el experto, es posible instalar una planta cerca de zonas residenciales y cubrir la demanda energética de una localidad. En el norte del país, donde son frecuentes los problemas de baja tensión y calidad del suministro, una central de este tipo puede mejorar de manera significativa el servicio eléctrico.

El modelo de plantas que empresa diseña para la cogeneración a partir de biomasa en general tienen una potencia de entre 3 y 10 MW..

En términos de logística, la empresa prioriza proyectos donde el abastecimiento esté en un radio de entre 30 y 50 kilómetros. Mientras más cerca esté la biomasa, menor es el costo y menor es el impacto ambiental. Reducir distancias de transporte no sólo mejora la ecuación económica, sino que también baja la huella de carbono asociada a la generación de energía.

Más allá del impacto energético, la bioenergía cumple un rol central en términos ambientales y productivos. En un contexto donde los mercados internacionales exigen cada vez más certificaciones ambientales y reducción de huella de carbono, este tipo de soluciones se vuelve estratégica para industrias que buscan sostener o ampliar su inserción exportadora.

El crecimiento regional es parte central de la visión de EnerBio. Con equipos técnicos formados mayoritariamente en el interior del país y ahora también en Paraguay, la empresa apuesta a un desarrollo descentralizado, anclado en los territorios donde se produce la energía. Ya se encuentran presentes en empresas de Misiones, Chaco y Entre Ríos.

“Cada central nueva que se instala desplaza combustibles fósiles y reduce emisiones. Además, permite valorizar residuos que antes eran un problema”, concluyó Barberis.
 

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