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27.03.2026

Onda verde

Fabrican cosmética natural y suplementos y juegan a favor del planeta

Una empresa de base tecnológica armó su modelo de negocios con la premisa de cuidar los recursos naturales. Aquí te contamos la experiencia

Por: Eugenia Langone mail

A menos de 20 kilómetros de la ciudad de Santa Fe, en la localidad de Recreo, el proyecto que comenzó como una iniciativa familiar durante el período de aislamiento preventivo de la pandemia comienza a transformarse en un referente de la "evolución del cuidado personal". Ima Natural no solo produce suplementos y alimentos nutricionales y cosmética funcional, sino que se posiciona como una empresa de base tecnológica que busca saldar una deuda pendiente con el medio ambiente. 

Daniela Gorgni y su hija Mercedes, pusieron en marcha esta biotech pensando desde el inicio en la sostenibilidad no como un accesorio, sino como el eje central de la producción. Según explica, la urgencia de su modelo de negocio radica en que "tenemos una hipoteca climática" que está convencida debe ser atendida con urgencia.

Bajo esta premisa, la empresa ha logrado hitos significativos: solo por la producción de moringa y hongos adaptógenos, lograron evitar la emisión de 29 toneladas de CO2 anuales.

Ima Natural desarrolla y produce cosméticos naturales y suplementos alimentarios a partir de cultivos alternativos y de ingredientes provenientes de la biodiversidad, entre los que se encuentran por ejemplo, serums reparadores a base de una planta como melena de león u hojas deshidratadas de moringa que son un suplemento para la alimentación (se puede agregar a las comidas o infusiones como el mate) con altas propiedades vitamínicas y una proteína completa de origen vegetal.

La innovación más ambiciosa de la firma es su plataforma de agricultura celular. El objetivo, en palabras de Daniela, es lograr que los bioactivos se produzcan sin necesidad de extracción agrícola convencional, lo que permitiría además  utilizar un "90 por ciento menos de tierra”.

La empresa adoptó un packaging elaborado con materiales flexibles biodegradables.

Este proceso, según explica la mujer con trayectoria en innovación en la industria alimentaria, no solo protege el suelo, sino que resuelve una limitación de la industria: la falta de ingredientes estandarizados, ya que las plantas varían según la estación o el lugar de cultivo.

El camino de la innovación

Tras poner un primer pie en el mercado con suplementos a base de moringa y después hongos adaptógenos, en el último período avanzaron con los testeos finales y el lanzamiento del Serum Repair Complex, que forma parte de la línea Kawsai. Se trata de una combinación de moringa, hongos adaptógenos y ácido hialurónico que es un 98% natural. 

El desarrollo no fue inmediato. Este primer cosmético demandó tres años de investigación y rigurosas pruebas, primero a cargo de desarrolladores y luego de un "grupo de afinidad" para asegurar que no dejara película grasa y fuera altamente hidratante.

El compromiso con el entorno también se evidencia en el packaging. Daniela destaca que "tener una producción sustentable siempre fue de los objetivos iniciales", lo que los llevó a optar por envases de vidrio y materiales flexibles biodegradables aptos para alimentos

"Llevó tiempo y esfuerzo. Hay cosas que se resolverían más fácilmente con otros materiales", confiesa la emprendedora, reafirmando que la convicción en el cuidado del ambiente. 

De la huerta a la base tecnológica

La pasión de Daniela por lo natural tiene raíces profundas. Criada en un pueblo de dos mil habitantes, aprendió a cultivar la tierra junto a su abuela. A esa conexión le sumó su experiencia profesional en la industria de alimentos e innovación para liderar este equipo familiar junto a su hija, que al momento del nacimiento de Ima cursaba un Posgrado en Economía en Beijing y se encontraba de visita en Recreo cuando se produjo el cierre de fronteras por el Covid 19.

La empresa está construyendo un invernadero y trabaja en fortalecer su red de distribución y comercialización.

Actualmente, trabajan en un laboratorio de 52 m2, donde la propia Daniela trabaja con personal especializado y otro colaborador a cargo de los cultivos.

La empresa, que cuenta con la Certificación de Empresa Propiedad de Mujeres de Santa Fe, busca además romper la brecha de género en un sector donde solo el 2% de los fondos de inversión se destinan a proyectos dirigidos por mujeres.

En estos días, mientras construyen un invernadero de hongos adaptógenos, trabajan también en fortalecer su red de distribución y comercialización para ir más allá de Santa Fe - donde los productos ya se ofrecen - y desembarcar en otras provincias como Córdoba.

"Soy una fanática de lo natural",  dice Daniela a la hora de transmitir esa convicción que afirma es el motor de la empresa que busca que el bienestar humano y el del planeta puedan avanzar en la misma dirección.
 

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