Fundación Cargill
"El trabajo corporativo es compatible con la actividad social"
Julián Ferrer, coordinador de la fundación, explicó cómo la compañía promueve acciones sobre seguridad alimentaria, ambiente, diversidad, inclusión y desarrollo productivo
Por: Paola Papaleo mail
“El trabajo corporativo es compatible con la actividad social”, dice Julián Ferrer, líder de Responsabilidad Corporativa de Cargill para Latam Sur y coordinador de Fundación Cargill en Argentina, al contar sobre el trabajo que realizan en las comunidades donde operan.
La Fundación Cargill Argentina se creó en 1971 con el propósito de coordinar y promover las acciones comunitarias de la compañía. A través de la participación voluntaria de sus empleados, y articulando con instituciones y organizaciones locales, hace 55 años ininterrumpidos que ejecuta diferentes proyectos y programas con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida en las comunidades donde están presentes.
Si bien la modalidad de Fundación no se replica por igual en todos los países en los que la compañía estadounidense tiene presencia, sí existe un propósito común: “La cultura de destinar recursos humanos y financieros al involucramiento con la comunidad está establecida en la empresa a nivel global desde su inicio y se mantiene”, afirma Ferrer.
Para el coordinador, que ya lleva 31 años en Cargill y 15 al frente de la Fundación, la base que hace compatible el mundo empresarial y el social, y su permanencia en el tiempo, es que “la empresa sigue siendo familiar con un fuerte reconocimiento de que es parte de su actividad vincularse con su entorno y tratar de mejorarlo. En los mensajes, en los recursos y en las acciones está presente todo el tiempo y es una cuenta que sigue dando positivo”.
Del foco en las ciencias al desarrollo de las comunidades
Con el paso del tiempo, el enfoque de la Fundación fue cambiando: de una mirada inicialmente vinculada al desarrollo de las ciencias agrícolas, pasó a acompañar de manera más directa a las comunidades donde la empresa tiene presencia. “Desde mediados de los 90 cuando se consolida una expansión con mayor presencia territorial, con acopios y oficinas en distintas ciudades del país, el objetivo principal fue cambiando hacia el estar presentes y acompañar el desarrollo de esos lugares”, detalla Ferrer.
Actualmente, Cargill está presente en unas 70 comunidades argentinas, principalmente pueblos y pequeñas ciudades de la región pampeana, además de localidades de Entre Ríos, Santiago del Estero y San Luis. Las problemáticas abordadas son diversas, aunque existe un eje central vinculado con la actividad de la compañía: la seguridad alimentaria. A este se suman proyectos ambientales, de diversidad, equidad e inclusión, y propuestas relacionadas con la producción y la formación en escuelas agrotécnicas y organizaciones sociales.
Entre todos
Los empleados de la filial argentina son un eslabón fundamental en esta estructura solidaria. En su participación como voluntarios tienen el rol de promover el relacionamiento con las organizaciones locales y ser sus referentes comunitarios. “En lo local nuestro objetivo es descubrir permanentemente las necesidades de cada comunidad y promover acciones”, explica el coordinador.
Según el Reporte 2025, de los 3 mil empleados que trabajan en el país, el año pasado se unieron 760 a las actividades de la Fundación. “Es un número importante en relación a lo que es la participación general en Argentina para este tipo de acciones”, reconoce y agrega que “los empleados valoran el ser parte de esta iniciativa”.
A su vez, muchas iniciativas son cofinanciadas con otros actores del territorio. “Principalmente participan las empresas familiares de producción, los productores agropecuarios, con los que la actividad de Cargill está en contacto. También hay empresas locales, que incluso pueden ser competencia comercial de Cargill. Lo que buscamos principalmente es la inversión conjunta con nuestros clientes que son los productores. Son actores económicos relevantes de esa comunidad”, señala Ferrer.
Ese entramado permite ampliar el alcance de las iniciativas y, al mismo tiempo, construir soluciones a partir del conocimiento que existe en cada territorio. La Fundación también trabaja con organizaciones como Banco de Alimentos, Las Chicas del Agro y MovilizaRSE, mientras que además desarrolla proyectos junto con entidades como Fundación Gran Chaco y CREA.
El trabajo también incorpora una dimensión ambiental: reforestación con especies nativas, recuperación de espacios degradados y mejora de infraestructura comunitaria son algunas de las iniciativas orientadas a fortalecer la resiliencia de los territorios.
En 2025 la Fundación llevó adelante 223 acciones comunitarias, con una inversión de $682.097.756, que alcanzó a 95 comunidades y promovió 58 proyectos cofinanciados junto a clientes. “En los últimos años estamos viendo una perspectiva de crecimiento en cuanto a la inversión que venimos haciendo. No solo a través de Fundación sino también con algunos recursos internacionales de Cargill”, comparte el referente.
Compromiso sostenido
La sistematicidad y la permanencia son dos componentes relevantes que Julián Ferrer menciona para destacar un modelo que transita más de medio siglo consolidando un trabajo basado en la colaboración y el compromiso con las comunidades cercanas donde opera.
En ese sentido, reafirma su convicción de que “el trabajo corporativo no solo es compatible con la actividad social, sino que es necesario y es importante mantenerlo”.



