Geopolítica y energía
La guerra en Medio Oriente acelera la transición energética y encarece el plástico
El impacto del conflicto bélico sobre un mercado que se consolidó en los últimos años. ¿Qué dicen los inversores?
Por: Redacción · Fuentes: Comisión Europea / Bloomberg / Reuters
El estallido de la guerra en Medio Oriente volvió a sacudir los mercados energéticos globales. Con el precio del barril de petróleo superando los u$s 100 por primera vez desde 2022, las energías limpias aparecen como una opción cada vez más valorada, no sólo en términos de oferta por las presiones geopolíticas, sino también de costos, debido a la evolución que tuvieron en los últimos años.
En ese sentido, analistas e inversores observan que la inestabilidad global está reforzando el argumento central de quienes apuestan por la transición energética.
La Comisión Europea hace tiempo que viene sosteniendo que reemplazar los combustibles fósiles por fuentes renovables y nucleares de producción local es la vía más sólida para garantizar la seguridad energética. La lógica es clara: los países que no dependan del gas o el petróleo importado quedan al margen de los shocks geopolíticos.
Esta posición fue respaldada con contundencia por Simon Stiell, secretario ejecutivo de la CMNUCC - el organismo de Naciones Unidas para el cambio climático - durante un evento reciente en Bruselas.
"La dependencia de los combustibles fósiles está dejando a los consumidores a merced de las crisis geopolíticas y la volatilidad de los precios", dijo en declaraciones a Bloomberg.
Stiell calificó de "completa ilusión" cualquier retroceso en el camino hacia las renovables, argumentando que la energía eólica y solar ofrecen precios más bajos, empleos en industrias de tecnología limpia y suministros seguros. En línea con esto, países muy poblados como India también aspira a casi duplicar su capacidad de generación no fósil para 2030, con una meta de 500 gigavatios.
Inversores verdes: convicción ante la tormenta
El repunte del petróleo y el gas despierta en los inversores en energía limpia los dolorosos recuerdos de 2022, cuando una venta masiva castigó al sector durante casi tres años. Pero desde el banco de inversión Jefferies el mensaje es no entrar en pánico.
Según Aniket Shah, responsable global de sostenibilidad de Jefferies, la guerra de Irán debería desencadenar una nueva oleada de inversión en renovables, a medida que los gobiernos se apresuren a asegurar su independencia energética. Los datos por ahora le dan la razón: el índice S&P Global Clean Energy Transition sube más de un 6% en lo que va del año, frente a una caída de alrededor de un 1,5% del S&P 500 general.
Desde el fondo de inversión BlackRock, Hellen Jewell, directora de inversiones de renta variable fundamental, también pone el foco en la misma idea. "En lo que estamos centrados en este momento es en la importancia de la independencia energética, que es absolutamente clave", dijo en declaraciones en diálogo con Bloomberg Television.
Los analistas identifican varias diferencias estructurales respecto a 2022 que explican esta mayor resiliencia del sector. Las empresas verdes han reforzado sus balances y aplicado criterios de rentabilidad más exigentes. Los generadores eólicos mejoraron sus contratos para trasladar costos a los clientes. Y la demanda energética de los centros de datos de inteligencia artificial suma un nuevo impulso a la expansión de energías renovables.
En Alemania, por ejemplo, la producción solar está contribuyendo a contener los precios de la electricidad, incluso cuando el conflicto en Medio Oriente eleva los costos energéticos globales. "Consideramos que estos momentos de perturbación en los mercados energéticos son buenos para la energía, y punto", dijo Alex Monk, gestor de carteras de Schroders.
Cuando el petróleo sube, el plástico sufre
A contramano, el encarecimiento del petróleo está golpeando en forma directa al mercado de plásticos, ya que los polímeros están fabricados a base de derivados del crudo. En India, por ejemplo, la compañía Bisleri, la mayor empresa del sector de aguas envasadas, aumentó el precio de sus productos un 11%, mientras que Parle Agro hizo lo mismo con su marca Bailley, y Clear Premium Water informó subas de entre un 8% y un 11%.

"El precio del agua potable embotellada ha subido a 20 rupias por litro, debido a un aumento significativo en los costos de los materiales de envasado, que se han disparado en más del 70% en las últimas dos semanas", dijo Angelo George, director ejecutivo de Bisleri, en declaraciones a Reuters.
Este golpe echó por tierra una política pública que había lanzado el gobierno de Narendra Modi el año pasado, al reducir el impuesto sobre el agua embotellada del 18% al 5% para fomentar su uso, lo que redundó en una baja de los precios. Ahora, la guerra en Medio Oriente borró de un plumazo ese beneficio para los consumidores.
El conflicto en Medio Oriente actúa como un acelerador de contradicciones. En el corto plazo, beneficia a los combustibles fósiles y encarece todo lo que depende del petróleo. Pero en el mediano y largo plazo, cada sacudón geopolítico fortalece el argumento de que la independencia energética, basada en renovables locales, es el único camino que sustrae a las economías de este ciclo de vulnerabilidad.


